sábado, 23 de agosto de 2014

Instinto y cultura nuestros verdaderos soberanos

En los post "colectivismo y cultura" e "individualismo e ideología predominante" pudimos observar que cuando los países de nuestra región (por no decir todos los subdesarrollados) aplican políticas socialistas, la cultura individualista de nuestras sociedades condenan al fracaso prácticamente todos los intentos.
Y cuando utilizan políticas individualistas que pueden adaptarse perfectamente a nuestra cultura se encuentran con un escollo durisimo: la ideología popular dominante simpatizante siempre con las ideas socialistas y su fiel compañero, el nacionalismo. Este blog se hizo para hacer llegar a todos la teoría que supone la existencia de un complejo instinto o pulsión que nos lleva, entre otros destinos, inexorablemente a que las ideas de izquierda predominen clara y ampliamente sobre las de la derecha económica.

Dejenme recordarles como lo hace. Básicamente este instinto impulsa a los homo sapiens para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego superando a aquellos que generalmente comparten nuestra vida cotidiana y el campo elegido habitualmente (no siempre) es el económico. Este instinto, así, funciona como el motor de la desigualdad. Habitualmente se interpreta esta actitud más manifiesta en unos que en otros como un carácter particular de algunos individuos que son catalogados de ambiciosos como si se tratara de un especie de fenómeno aislado circunscrito al caracter de unos que no existe necesariamente en otros. Sin embargo no se trata del carácter de algunos sino de una pulsión de todos que en algunos (por una combinación de causas) es más activo que en otros. No puede estar ausente en nadie porque es un primitivo mecanismo que evita que alguien nos saque ventajas desproporcionadas y ponga en riesgo nuestra supervivencia. Por eso, los sectores inferiores de la escala social también son estimulados por esta pulsión y lo observamos a diario cuando los vemos competir por quien pertenece al equipo de fútbol más ganador o quien tiene el teléfono móvil más sofisticado o cuánto motivo se presente y estimule o active al instinto.
Pero no solamente nos presiona este primitivo mecanismo de supervivencia para que superemos al otro, también, lógicamente, nos presiona para que evitemos que el que lleva ventajas no las acreciente y si es posible, acercarnos.
Necesariamente recurren a un mecanismo de defensa. En el plano político los lleva a elegir sin dudas opciones que impidan que esas diferencias sociales se acrecienten.
Ésta es la causa fundamental y prácticamente inevitable que explica porque en la enorme mayoría de los pueblos predominan los simpatizantes de las ideas intervencionistas y distribucionistas.

Si damos por ciertas estas afirmaciones, podemos deducir que lo que finalmente decide que nos depara el futuro son dos fuerzas que muy dificilmente pueden ser influenciadas por la razón, al menos en el corto o mediano plazo y en el largo hay que hablar de muchas décadas: cultura cuando buscamos políticas socialistas e instinto (imponiendo ideología predominante) cuando seguimos políticas individualistas.

De hecho, la razón independiente de la presión de las pasiones, descubrió hace mucho tiempo que debemos hacer para que un país progrese. Sabemos perfectamente que debemos contar con instituciones adecuadas y que funcionen como tal, debemos disponer de un sistema judicial independiente, también está claro que las políticas económicas deben respetar ciertas normas básicas del capitalismo permitiendo inclinaciones a la derecha o izquierda y que la educación es fundamental para crear las condiciones para que estos requisitos se cumplan, entre otros muchos objetivos muy bien estudiados.
Sin embargo la mayoría de los paises no pueden lograr estas metas (los que lo hacen son los desarrollados) y finalmente su destino se parece al de una pluma llevada por la brisa habitualmente y por la tempestad otras veces.
Si lo que finalmente depara nuestro futuro no es la razón que mediante  el voto nos brinde libertad y capacidad de poner en funcionamiento estos requisitos sabido por todos necesarios para el progreso, sino fuerzas que parecen estar fuera de nuestro control.La gran cuestión evidentemente pasa por encontrar la fórmula que permita revertir este triste destino.

Voy a utilizar la corrupción para describir como funcionan activamente y conjuntamente  estos dos protagonistas, cultura e instinto, que es paradigmático de los países subdesarrollados: es muy probable que los candidatos a ocupar los distintos cargos del estado no sean los más preparados comparativamente ya que la cultura popular individualista no se preocupa lo suficiente por cuestiones que tienen que ver con la sociedad en su conjunto, sino más bien, si prestan un poco de atención, es para ver si pueden sacar algún beneficio personal en desmedro o no de los demás. Una vez en el cargo, el ciudadano elegido comienza a sentir (recordar que son procesos absolutamente subconscientes) la presión de la pulsión que tratamos ni bien entra en contacto con aquel colega que pudo enriquecerse (que generalmente no tiene manera de hacerlo sino es a través de la corrupción ya que el sueldo de funcionario no es suficiente) y que se enriqueció, con seguridad, presionado por el instinto para ser igual o superior a aquellos con quienes trata cotidianamente, como empresarios que están en contacto con el por cuestiones de su tarea como funcionario o colegas que ya habían logrado adquirir capitales que estimulen al instinto. Todo funcionario o político que esté en relación cotidiana con uno de estos "nuevos ricos" inmediatamente sentirá la presión por igualarlo o superarlo y si las circunstancias se dan, un nuevo corrupto se sumará. En estas "competencias" me parece típico lo que sucede con los departamentos de Puerto Madero, las estancias de otros o los coches de alta gama en los funcionarios del primer escalón.
Así el instinto hace inevitable la corrupción en un ambiente cultural donde el control de los actos de los funcionarios es prácticamente nula.
Es muy difícil encontrar otra explicación a estos hechos; presuponer que buscan enriquecerse por otros motivos y no para superar a un eventual competidor que activa a la pulsión que trato, como creer que se enriquecen para mejorar su calidad de vida por ejemplo, no resiste el menor analisis ya que no es necesario acumular hasta las sumas, muchas veces, de miles de millones de pesos para mejorar la calidad de vida y mucho menos aún, entrar en la ilegalidad poniendo en riesgo la libertad para hacerlo. Cuando estas actitudes se generalizan es muy dificil lograr un estado funcional y sumado a una cultura que estimula a la población a actuar solo cuando la situación se vuelve lo suficientemente crítica como para considerar un daño a nivel personal, la situacion es más complicada aún.
Es facil concatenar estos hechos para finalmente darse cuenta que la organización social eficiente así es muy dificil, por lo que solamente podemos flotar e ir hacia donde el destino nos lleve empujados por pasiones y cultura.

¿Como solucionamos este enorme problema? Encuentro una sola respuesta: mediatizando esta cuestión, poniendo en la agenda diaria de la mayor cantidad posible de electores o votantes y así buscar el tan anhelado cambio cultural mediante algo que podriamos denominar "aceleración del cambio cultural".
A través de la historia es posible observar que los cambios culturales, la mayoría de las veces, han sido por imitación de otra que se avizoraba era superior y podía significar un riesgo permanecer en su estado original mientras la otra sacaba más y más ventaja y por lo general la cultura amenazante a imitar era una vecina, ya que una cultura distante no generaba ningun estímulo. La otra manera muy caracteristica de cambio era mediante la conquista, donde la conquistada adoptaba la cultura conquistadora o al revés, cuando una conquistadora aprovechaba un momento de debilidad de la cultura superior para conquistarla, pero generalmente incorporaban su cultura porque su superioridad era evidente.
En nuestro caso, creo que lo más fácil es buscar una cultura vecina superior para imitar y me parece que debemos mirar seriamente a Chile (debería confirmar mis sospechas de la superioridad cultural chilena en términos benéficos para organizar el estado para definir esta postura). Expreso el termino "acelerar" porque la progresión natural de los hechos es hacia la imitación de la cultura chilena si esta logra ventajas que hagan imposible cualquier competencia, pero en este caso los tiempos pueden ser demasiado lejanos.

Si bien es una utopía mi propuesta ya que para que tenga una mínima chance de éxito, muchos individuos influyentes primero deben conocer mis propuestas (algo ya muy difícil de producirse) después deben estar de acuerdo con estas ideas (probablemente mas complicado aún) y finalmente llegar a la ciudadanía, es después de años de buscar en mi cerebro un camino que evite chocar una y otra vez con los problemas planteados por nuestra cultura y nuestras pasiones, lo único que pude rescatar (si sumamos otras ideas puede alguna vez dejar atras la utopía).

De lo que si estoy absolutamente seguro es de que lograrse un cambio cultural que acerque a la gente al cumplimiento de las normas y reglas y se preocupe porque los demás también lo hagan ,el progreso vendrá solo.

lunes, 18 de agosto de 2014

Politica individualista e ideología predominante

En el post "colectivismo y cultura" se puede observar claramente las enormes dificultades que se debe enfrentar para llevar a cabo políticas socializadoras por la brutal fuerza cultural que se opone a cualquier plan que tenga este objetivo en países como el nuestro.
Si descartamos esta opción para el buen desenvolvimiento de la nación y tomamos como referencia las características culturales del pueblo para adoptar las políticas que se adapten a ellas nos vemos obligados a tomar como referente al liberalismo económico. Es decir, políticas donde la actitud individualista sea provechosa para el interés general. Estas políticas asumen que el hombre es egoísta por naturaleza y cuando se lo deja actuar libremente en beneficio propio finalmente redundará en beneficio para todos.
Es muy probable que de no existir trabas para el desenvolvimiento del individualismo economico, el éxito sea la regla. El gran problema está en la necesidad de la ausencia de trabas y es acá donde los latinoamericanos volvemos a enfrentar un enorme escollo que nos hace repetir los fracasos tan conocidos como aquellos de los planes socialistas.
Se trata ahora de la ideología popular o ideología predominante de la ciudadanía. Esta es siempre socialista y casi siempre nacionalista por lo que siempre aparecerán en el camino del programa economico liberal los opositores con gran apoyo popular (estimulados por su pertenencia a una cultura individualista que los lleva a priorizar su propio interés sobre el interés de la nación) como las organizaciones gremiales y partidos politicos (peronismo en Argentina por dar un ejemplo paradigmático).
Lamentablemente el liberalismo económico para su buen funcionamiento requiere inevitablemente de confianza por parte del inversor y sin apoyo popular sumado a la conocida reacción tipica de estos oportunistas (inevitables al pertenecer a una cultura individualista) es muy frecuente que escasee. Cuando esto sucede las inversiones si se producen lo hacen a cambio de ganancias muy por encima de lo que la lógica impone. Se sigue que las desigualdades sociales se mantienen o empeoran (en un estado ya muy desigual) y el apoyo popular disminuye cada vez más para tornarse frecuentemente muy critico. De aquí al fracaso hay un paso muy corto.
Finalmente caemos en la paradoja de que cuando aplicamos políticas que tienen la aprobación de la mayoría fracasa por nuestra condición cultural (planes socialistas con conducta popular predominantemente individualista) y cuando utilizamos aquellas que favorecen nuestra cultura fracasan por que queremos algo diferente (políticas liberales con ideología popular predominantemente socialista).
Así estamos desde hace por lo menos 70 años y nos convertimos en uno de los pocos, sino el único, país que involucionamos en la edad moderna.
Este blog tiene como basamento el análisis y las consecuencias de un instinto o pulsión y es precisamente el que explica el porqué somos mayoritariamente socialistas los pueblos que habitamos este planeta.
Pero este es tema de otro post o si se tiene tiempo, aconsejo leer el libro que ofrece el blog

Autoritarismo y socialismo

En el post "colectivismo y cultura" se deduce que cualquier intento de llevar a la práctica políticas socialistas en un ámbito donde prevalece la cultura individualista está condenada al fracaso o cuanto menos a verse obligada a superar dificultades enormes.
Dado que las iniciativas propuestas chocan una por una con la resistencia puesta por la conducta de cada participante de un lado y otro del "mostrador", los planificadores se ven obligados a aumentar la presión sobre ellos y por eso no debe sorprender a nadie que en nuestro país los recursos de la nación se concentren en pocas manos para ser utilizados como mecanismo de presión para que se cumpla con lo programado. Es lo que observamos con los recursos de la coparticipación federal en contraposición a los famosos ATN.
Ahora aparecen la ley de abastecimiento y la aplicación sin causa evidente de la ley antiterrorista. A medida que descubren las dificultades para dar efectividad a los programas por una resistencia cultural, más presiones no muy democráticas y republicanas iran surgiendo.
Si el ciudadano y funcionario común no reacciona como el plan espera, el paso siguiente es obligarlo a que lo haga.

sábado, 16 de agosto de 2014

Colectivismo y cultura individualista

Las políticas que pugnan por distribuir de la manera mas "justa" y eficazmente posible los recursos generados por la sociedad en su conjunto pueden ser nominadas genericamente con el nombre socialistas. Su aplicación va asociada inevitablemente al voluntarismo ya que debe romper la inercia que imprime a nuestra vida económica y social la naturaleza humana, esto es, hacia un capitalismo sin límite alguno liderada por el instinto que da origen a este blog.
Para que los objetivos que se proponen se cumplan, requiere vencer esta inercia y deben necesariamente ser acompañadas por, al menos, la mayoría de los que son interesados directa o indirectamente en el proyecto. De no ser así, el rumbo que impone nuestra naturaleza humana prevalecerá y todo quedará en un fallido intento.
En esta parte del relato aparece un actor principal: cultura cívica y política. Entendiendo a esta como al conjunto de acciones y conductas que tomamos cotidianamente y que son determinadas por nuestras costumbres, actitudes y respuestas características ante determinados estímulos. En esta definición debe incluirse nuestra natural predisposición hacia los demás; diferenciando claramente como es hacia particulares o hacia el estado.
Luego de un, no necesariamente, profundo análisis es posible acordar sin temor a equivocarse que esta protagonista, "cultura", en latinoamerica y en Argentina en particular es decididamente individualista. Es decir, prioriza lo personal sobre lo colectivo o social.
Para decepción de todos los socialistas, este actor termina haciendo un desastre en la película de la "justicia social".
¿Como? Van varios ejemplos a continuación para que se comprenda claramente.

-ambito judicial: el socialismo dice que la culpa del delito de robo con o sin agresion y daño corporal seguido o no de muerte la tiene la sociedad en su conjunto que no supo organizar su politica social para evitar la existencia de excluidos que es la causa de que en estos individuos aflore la delincuencia y la violencia como respuesta inevitable a esta condición.
Hasta acá, aunque discutible, esta afirmación puede ser cierta, pero el gran problema surge cuando abordamos la solución desde esta óptica ya que nuestro protagonista, cultura política y cívica, hará estragos en cuanto plan se proponga para revertir la situación. Por ejemplo, un plan acorde requerirá un sistema de readaptacion del delincuente sumamente complejo y requerirá que un gran número de asistentes sociales, psicólogos, etc., dediquen, no solamente horas, sino una gran predisposición a lograr cambios en la conducta del reo. Para que este requisito se cumpla en la mayoría de estos tratamientos los ejecutantes deben comprometerse y creer en la idea, sin embargo es casi seguro que primará la opción "para que me voy a volver loco por cambiar a uno si mis colegas seguramente van a disimular algún esfuerzo para finalmente no hacer nada ya que seguramente el fracaso será la norma".
Finalmente, en los papeles figurará un plan maestro y en la práctica será una parodia con "relato" incluido.

-ámbito social: como deja entrever el análisis precedente, la distribución de la riqueza es primordial para, entre otras muchas cuestiones, no exista la exclusión y su correlato, el delito. Este ámbito tiene como eje fundamental una fuerte recaudación impositiva y gran intervencion en la producción económica.
De nuevo nuestro protagonista hará estragos en el plan.
Así, cuando el ciudadano común deba pagar altos impuestos lo primero que hará es ver de que manera eludirlos ya que presupone que los demás harán lo mismo y lo que es peor tambien presupone (porque piensa que la mayoría en esa situación lo haría) que el recaudador probablemente se quede con su dinero antes que llegue beneficiario alguno como corresponde. De hecho el recaudador si puede lo hace porque tambien presupone que cualquier otro en su lugar haría lo mismo y además (lo mas importante) a nadie le importa lo que pueda hacerse con ese dinero, más allá de que después aparezcan reclamos por doquier (las culturas individualistas se caracterizan por escasa capacidad de ejercer "control ciudadano").
Más importante aún es que esas presuposiciones son acertadas. A su vez aparecen asociaciones entre el pagador y el recaudador porque ambos saben que todos intentarán hacerlo y surge nuestra conocida amiga, la coima.
Finamente lo recaudado en vez de emplearse en proyectos beneficiosos para la sociedad se termina utilizando en planes personales con el ejemplo paradigmático del clientelismo, es decir gastar dinero público en beneficio de algunos y del "dueño del dinero", es decir del político que intenta perpetuarse en el poder.
¿Se va entendiendo el tema?

-ámbito económico: la dirección de la economía es un objetivo prioritario de estos programas y a modo de ejemplo se puede citar lo que sucede con las políticas energéticas y de transporte en Argentina. Mediante subsidios y otras" yerbas" se intenta desde el estado manejar estos sectores, pero sucede que el administrador que recibe los dineros públicos presupone por intuición social (llámese a esto conocimiento intuitivo de nuestra conducta por predeterminación cultural) que el que le provee dinero y todos aquellos que están en su misma situación intentarán sacar el máximo provecho de la situación en desmedro de los intereses de todos los ciudadanos de la nación. El resultado esta a la vista de todos, empresarios inescrupulosos multimillonarios y dirigentes corruptos con más dinero aún y un servicio de transporte y energético calamitoso.
¿Es necesario dar mas ejemplos?

Si tuvieramos la cultura que prevalece en Suecia las posibilidades de éxito del plan serían muy diferente, pero estamos en Argentina con su cultura incluida que no es mala ni buena por definición pero que a la hora de fijar políticas no se la debe ignorar.
De hacerlo el fracaso es la norma.

La cuestión que identifica a las politicas adecuadas para nuestra cultura pero que no concuerda con la ideología preponderante del pueblo (muy relevante a la hora de decidir el voto ciudadano) asociada a un instinto muy reconocido en este blog y que lleva a un distinto pero nuevo fracaso, es tema de otro post.