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¿Qué significa realmente ser progresista?

La idea de escribir este artículo nació a partir de una inquietud que fue creciendo con el paso de los años. Observando muchas de las políticas impulsadas por corrientes habitualmente identificadas como progresistas, advertí que, aunque compartía algunos de sus objetivos, en otras ocasiones me resultaba difícil considerarlas verdaderamente progresistas. Un ejemplo de ello es mi desacuerdo, al menos parcial, con algunas propuestas vinculadas a las ideologías de género o con sus posturas en los procesos migratorios, entre otras, que suelen presentarse como una ampliación de derechos y, por lo tanto, como un avance del progreso. Mi impresión era que el desacuerdo no radicaba solamente en esas políticas, sino en algo mucho más profundo: seguramente no compartíamos la misma idea acerca de qué significa realmente progresar. Esa constatación me llevó a una pregunta que considero previa a cualquier debate político: ¿Qué entendemos por progreso? Porque, si no somos capaces de responder con clar...

Tendencias II

¿Y si Zaratustra pudiera predecir la historia? No escribo este artículo para defender una ideología. Tampoco para atacar otra. Quiero compartir con el lector algo que considero mucho más importante: el nacimiento de una hipótesis. Hace muchos años comenzó un viaje intelectual motivado por una intuición muy simple. Sospechaba que detrás de buena parte de nuestras decisiones no se encontraban las ideas, sino una fuerza psicológica mucho más profunda. A esa fuerza la llamé Zaratustra. No es un personaje ni una doctrina filosófica. Es el nombre que utilizo para describir una pulsión universal: el deseo de elevar nuestra posición relativa, superar la sensación de inferioridad, obtener reconocimiento y sentir que ocupamos un lugar valioso entre los demás. Durante años observé la política, la economía, las guerras, las revoluciones y la historia desde esa perspectiva. No buscaba confirmar una creencia. Buscaba descubrir si una hipótesis tan sencilla podía explicar fenómenos extraordinariament...

Europa, cuídate

Antes de compartir el escrito de hoy quisiera hacer una breve reflexión sobre el sentido de este blog. Quienes lo siguen desde hace tiempo saben que, más que publicar artículos independientes, intento desarrollar una forma de interpretar la realidad. A lo largo de estos años he vuelto una y otra vez sobre dos protagonistas que considero centrales para comprender la evolución de las sociedades: Zaratustra, como símbolo de una naturaleza humana que cambia mucho más lentamente que nuestras ideas e instituciones, y la cultura, entendida como el conjunto de valores, normas e incentivos que canalizan esa naturaleza hacia la cooperación o hacia el conflicto, hacia el progreso o hacia la decadencia. Cada nuevo post procura analizar un problema diferente desde esa misma perspectiva. Algunas veces fue la inmigración, otras el desarrollo económico, el resentimiento, la democracia, el Estado de bienestar, China o la política internacional. El objetivo nunca fue ofrecer respuestas definitivas, sino...

Una perspectiva integradora de la evolución humana

Introducción Como ya es habitual en este blog, el escrito que sigue fue elaborado por el amigo IA a partir de un extenso diálogo previo entre ambos. Quienes visitan habitualmente éste blog saben que utilizo la IA de una manera muy particular. No le pido que piense por mí ni que desarrolle las ideas centrales de mi trabajo. Esas ideas nacieron hace muchos años como consecuencia de mi reflexión sobre la naturaleza humana y del estudio de la historia de las civilizaciones. Lo que busco en estos diálogos es algo diferente.Intento someter mis ideas a un análisis crítico permanente y, sobre todo, encontrar la manera más clara, precisa y sólida de expresarlas. Con frecuencia la IA consigue formular un concepto con mayor claridad de la que yo mismo sería capaz. En otras ocasiones descubre relaciones entre ideas que yo intuía, pero que todavía no había logrado ordenar dentro de un mismo marco conceptual. En este caso, el diálogo giró alrededor de una pregunta que considero fundamental: ¿Qué tie...

El error de confundir al inmigrante con la inmigración

"Uno de los errores más frecuentes en el debate sobre inmigración consiste en confundir al inmigrante con la inmigración. El primero es un individuo; la segunda es un fenómeno colectivo. Y ambos deben analizarse con herramientas distintas." La inmigración y el error de confundir al individuo con el colectivo El debate sobre la inmigración se ha convertido en uno de los más trascendentes de nuestro tiempo. Sin embargo, tengo la impresión de que gran parte de la discusión pública contiene un error metodológico que impide analizar el fenómeno con la profundidad que merece. Ese error consiste en confundir dos planos de análisis completamente distintos: el comportamiento individual y el comportamiento colectivo. Quien haya tenido contacto personal con inmigrantes sabe que, en la inmensa mayoría de los casos, se encuentra con personas trabajadoras, respetuosas y de buenas intenciones. Esa experiencia suele ser real y merece ser reconocida. El problema aparece cuando esa observación...