China no es Japón
China: ¿puede realmente japonizarse? Cuando el crecimiento depende de algo que el Estado no puede emitir: confianza China enfrenta problemas económicos conocidos: deuda pública y privada extraordinariamente elevada, crisis inmobiliaria, gobiernos locales endeudados, consumo insuficiente, sobrecapacidad industrial, presiones deflacionarias, envejecimiento y dificultades crecientes para mantener las tasas de crecimiento del pasado. Por estas semejanzas, muchos análisis encuentran un precedente evidente: Japón . Japón también sufrió el estallido de una gigantesca burbuja inmobiliaria y financiera. También acumuló enormes deudas, sufrió deflación, envejecimiento y décadas de crecimiento mediocre. Y consiguió administrar todo aquello sin una crisis monetaria, financiera o social descontrolada. China dispone además de herramientas formidables: controla buena parte del sistema bancario, puede orientar el crédito, posee empresas estatales, restringe los movimientos de capital y concentra un po...