¿Qué significa realmente ser progresista?
La idea de escribir este artículo nació a partir de una inquietud que fue creciendo con el paso de los años. Observando muchas de las políticas impulsadas por corrientes habitualmente identificadas como progresistas, advertí que, aunque compartía algunos de sus objetivos, en otras ocasiones me resultaba difícil considerarlas verdaderamente progresistas. Un ejemplo de ello es mi desacuerdo, al menos parcial, con algunas propuestas vinculadas a las ideologías de género o con sus posturas en los procesos migratorios, entre otras, que suelen presentarse como una ampliación de derechos y, por lo tanto, como un avance del progreso. Mi impresión era que el desacuerdo no radicaba solamente en esas políticas, sino en algo mucho más profundo: seguramente no compartíamos la misma idea acerca de qué significa realmente progresar. Esa constatación me llevó a una pregunta que considero previa a cualquier debate político: ¿Qué entendemos por progreso? Porque, si no somos capaces de responder con clar...