China y el riesgo de una nueva Edad Media
Antes de publicar este post quisiera hacer una aclaración. No considero necesariamente negativa la existencia de un poder dominante. Probablemente siempre exista alguno mientras exista Zaratustra y, con él, nuestra pulsión por alcanzar, demostrar y ejercer superioridad. Ha ocurrido durante siglos y no encuentro demasiadas razones para pensar que vaya a desaparecer. La cuestión que me preocupa es otra: qué clase de sociedad y qué clase de sistema político ejercen ese poder. No me parece indiferente que la posición dominante esté ocupada por una democracia —como ocurrió de manera casi unilateral con Estados Unidos después de la caída de la Unión Soviética— que por un régimen autoritario. No porque las democracias actúen siempre correctamente. La historia demuestra sobradamente lo contrario. Sino porque representan y preservan algunos de los pocos grandes avances políticos que trabajosamente ha conseguido la humanidad: ciudadanos capaces de elegir y reemplazar gobernantes, límites al pode...