Envidia y codicia, dos armas destructivas
El instinto o pulsión protagonista de este blog es como una moneda. En una cara está la codicia y en la otra la envidia. La presión del instinto por superar al otro se manifiesta con mayor asiduidad en el ámbito económico y cuando es muy intensa deriva habitualmente en la codicia. La codicia es la responsable de la audacia que vemos cuando los "emprendedores" se animan a incursionar en negocios en tierras hostiles, como medio oriente para dar un ejemplo muy actualizado en cuanto a conflictos se refiere. En la otra cara, la envidia es el resultado de la presión del instinto por evitar que los que nos superan no saquen más ventajas y de ser posible igualarlos. Cuando este proceso se descarrila surge la envidia y cuando las diferencias son abismales, deriva en el resentimiento y el odio. Una clara consecuencia de este fenómeno es el extremismo y de nuevo, un ejemplo muy actual es el fundamentalismo islámico. Siempre debe recordarse que son procesos absolutamente subconsci...