jueves, 13 de noviembre de 2014

El peligro chino

China tiene indudablemente un crecimiento económico muy importante desde hace ya varias décadas.

Sin embargo, a través de la historia es posible observar una enorme cantidad de casos similares basados en períodos donde se pudo lograr una eficiente organización política mediante la instauración exitosa de regímenes autoritarios fuertes y consolidados.
Sin embargo, este tipo de logros pertenecen a una etapa ya superada por la humanidad en la historia del progreso humano.

El último paso dado por el hombre es la consolidación de la democracia y los derechos humanos. El crecimiento económico sostenible y real con innovación, ingenio y destrucción creativa es una simple consecuencia de este logro.
Hasta ahora China solamente ha logrado crecimiento económico pero está aún muy lejos del desarrollo.
Esto último es por mucho lo más difícil de conseguir.
Pero de no lograr este objetivo (por cierto, hasta ahora lejos de estar en los planes del gobierno) será un caso más de los miles de fracasos anteriores (o exitosos para un periodo anterior de nuestra historia).

Es como si una región del mundo estuviera en el neolítico y otra en el paleolítico.
Sin embargo, los sectores que realmente han progresado, es decir aquellos que han logrado sobreponer los designios de la razón por sobre las exigencias de los instintos (democracia y derechos humanos básicamente en contraposición al autoritarismo como necesidad para organizar una sociedad) se encuentran sometidos a enormes presiones para dar un paso atrás por la competencia global de los bajos salarios que llevan implícitos estos regímenes para tener una economía competitiva.
Solamente manteniendo altísimos niveles de organización y respeto por las instituciones de parte de la ciudadanía será posible mantenerse y no sucumbir a la tentación y presión de sectores dominantes que se beneficiarían o evitarían daños de suceder este triste devenir. Esto es, organización social basado en autoritarismo y bajos salarios.

Que China se desarrolle es el verdadero desafío actual de la humanidad. Si no lo hace corremos serios riesgos de retroceder a una nueva edad media.
Esto es así por la característica especial que revierte China dada su enorme población que incide definitivamente en la economía mundial, incluyendo obviamente los países desarrollados.
Si no fuera por su tamaño, no pasaría de ser otro estado más con tiranos estimulando el crecimiento económico.
Aunque parezca extraño a muchos. No seria diferente al período del 30 al 60 de la Rusia comunista que logró éxitos económicos que asombró a más de uno y que finalmente no fue más que eso, crecimiento económico sin progreso basado en un régimen autoritario exitoso.
Eso es parte del pasado.

Si finalmente triunfa el autoritarismo y los bajos salarios en respuesta a la presión que ejercen las pasiones por enriquecerse sin limites como motor del crecimiento económico, el progreso finalmente habrá sido un espejismo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿El escollo invencible?

A través de los post de este blogs se puede asegurar que una de las metas más importantes para avanzar hacia el desarrollo es conseguir un cambio cultural hacia características de comportamientos más aptos para el desenvolvimiento económico (también conocido como capital social). Entendiéndose como cultura a aquellas conductas características de los pueblos en respuesta a determinados estímulos.

Un ejemplo típico es la respuesta de un ciudadano perteneciente a una cultura atrasada frente a una infracción de tránsito con respecto a uno de una sociedad desarrollada, el primero intenta el cohecho y el segundo pide disculpa y acepta la multa sin reparos.
O un transeúnte que debe desechar la colilla de un cigarrillo, el primero lo tira en la vereda del vecino y el que pertenece a una sociedad desarrollada, busca un basurero para hacerlo.
Hasta este punto es fácil encontrar coincidencias y, por suerte, está cada vez más expandido el conocimiento de este fenómeno social.

El gran problema es cómo cambiar la cultura de los pueblos atrasados y acá déjeme mostrar cual es el escollo clave a superar: a pesar de que probablemente la mayoría de nosotros sabemos que debemos cambiar, no lo hacemos porque se espera que el otro lo haga primero. Algo así como "o cambiamos todos o no cambia nadie", obviamente por miedo a dar ventajas innecesarias.
¿Por qué habría de cambiar si desconozco o dudo que aquel que recibe un beneficio de mi conducta adecuada para el funcionamiento de la sociedad en su conjunto haga lo mismo?
Si los demás no imitan mi conducta, el razonamiento lógico es que solo queda salir perjudicado mientras los demás se aprovechan de mi honestidad e inocencia.
¡Este es el enigma a resolver!

Crean que es una tarea de una dificultad majestuosa:
¿Cómo lograr que tomemos conciencia de la necesidad de cambiar conductas sin esperar a que el otro también lo haga?

Piensen, busquen respuesta. Tal vez alguien la encuentre.

¡Suerte!