El peligro chino

China tiene indudablemente un crecimiento económico muy importante desde hace ya varias décadas.
Sin embargo, a través de la historia es posible observar una enorme cantidad de casos similares basados en períodos donde se pudo lograr una eficiente organización política mediante la instauración exitosa de regímenes autoritarios fuertes y consolidados.
Sin embargo, este tipo de logros pertenecen a una etapa ya superada por la humanidad en la historia del progreso humano.
El último paso dado por el hombre es la consolidación de la democracia y los derechos humanos. El crecimiento económico sostenible y real con innovación, ingenio y destrucción creativa es una simple consecuencia de este logro.
Hasta ahora China solamente ha logrado crecimiento económico pero está aún muy lejos del desarrollo.
Esto último es por mucho lo más difícil de conseguir.
Pero de no lograr este objetivo (por cierto, hasta ahora lejos de estar en los planes del gobierno) será un caso más de los miles de fracasos anteriores (o exitosos para un periodo anterior de nuestra historia).
Es como si una región del mundo estuviera en el neolítico y otra en el paleolítico.
Sin embargo, los sectores que realmente han progresado, es decir aquellos que han logrado sobreponer los designios de la razón por sobre las exigencias de los instintos (democracia y derechos humanos básicamente en contraposición al autoritarismo como necesidad para organizar una sociedad) se encuentran sometidos a enormes presiones para dar un paso atrás por la competencia global de los bajos salarios que llevan implícitos estos regímenes para tener una economía competitiva.
Solamente manteniendo altísimos niveles de organización y respeto por las instituciones de parte de la ciudadanía será posible mantenerse y no sucumbir a la tentación y presión de sectores dominantes que se beneficiarían o evitarían daños de suceder este triste devenir. Esto es, organización social basado en autoritarismo y bajos salarios.
Que China se desarrolle es el verdadero desafío actual de la humanidad. Si no lo hace corremos serios riesgos de retroceder a una nueva edad media.
Esto es así por la característica especial que revierte China dada su enorme población que incide definitivamente en la economía mundial, incluyendo obviamente los países desarrollados.
Si no fuera por su tamaño, no pasaría de ser otro estado más con tiranos estimulando el crecimiento económico.
Aunque parezca extraño a muchos. No seria diferente al período del 30 al 60 de la Rusia comunista que logró éxitos económicos que asombró a más de uno y que finalmente no fue más que eso, crecimiento económico sin progreso basado en un régimen autoritario exitoso.
Eso es parte del pasado.
Si finalmente triunfa el autoritarismo y los bajos salarios en respuesta a la presión que ejercen las pasiones por enriquecerse sin limites como motor del crecimiento económico, el progreso finalmente habrá sido un espejismo.

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