La Nueva Guerra Fría: el regreso de Zaratustra
Cuando escribí sobre una posible nueva Guerra Fría en 2018, China todavía estaba muy lejos de disputar a Occidente muchos de los instrumentos tecnológicos, industriales y económicos que hoy comienzan a definir el poder mundial. Mi preocupación, sin embargo, no era solamente económica. Era Zaratustra. Pensaba que si China continuaba creciendo hasta adquirir la capacidad real de competir con las democracias desarrolladas, aquella vieja pulsión humana que nos lleva a compararnos, alcanzar al que consideramos superior y finalmente intentar superarlo terminaría adquiriendo un protagonismo cada vez mayor. Ocho años después, los acontecimientos parecen inquietantemente compatibles con aquella advertencia. La competencia ya no parece limitarse a demostrar qué sistema consigue mayor prosperidad para sus ciudadanos. Cada vez importan más el dominio tecnológico, la capacidad industrial, la autonomía, la influencia y, finalmente, el poder. Y cuando el objetivo deja de ser solamente vivir mejor y c...