El pueblo decide

Corrupción compatible con el término saqueo, destrucción sistemática del poder judicial, narcotráfico, suicidios inducidos, inflación, mentira sistemática como norma para informar los actos de gobierno, destrucción del aparato productivo, desprecio por las víctimas de la inseguridad y apología del delito mediante la protección del delincuente y asesino, denigración en masa de los ciudadanos mediante subsidios por discapacidad en aquellos sin limitación psíquica ni física alguna, la lista podría continuar y ocupar páginas enteras.
Aunque parezca mentira, esto propicia e incentiva el partido político que gobierna el país desde hace ya décadas y con el voto de los ciudadanos en elecciones libres y democráticas (el fraude no influye significativamente a la hora de sumar).
Es muy probable que ante cada nuevo hecho destructivo de la república y de la democracia lleven a cabo encuestas previas que confirmen la ausencia de interés de la población y por tanto de riesgo de pérdida de apoyo electoral.
El famoso "vamos por todo" no es otra cosa que avanzar en la destrucción del país hasta donde el voto los acompañe y todo hace prever que pueden llegar aún más lejos.
Tanto como para evaluar el homicidio de aquellos que puedan significar un  obstáculo (el fiscal Nisman podría tratarse de un caso).
De ser así, al Sr Lanata no lo "detienen" porque es probable que, encuestas de por medio, signifique una pérdida de apoyo electoral definitoria. Caso contrario, su futuro podría correr serios riesgos.
Esto es una realidad incontrastable, pero la  cuestión, en realidad, pasa por saber si hay un deterioro de la capacidad de la sociedad para auto gobernarse o simplemente son tiempos diferentes y somos igual de ineficaces que décadas previas.
Si estamos igual solo deberíamos pasar por ciclos de relativo bienestar con ciclos malos pero con capacidad de recuperación.
Sin embargo, si estamos peor podría ser muy escasa la chance de pasar por periodos de alivio económico y social.
Si tomamos como referencia los últimos 100 años podemos afirmar que la cuestión empeora ya que partimos de una posición muy alta (uno de los 10 países más ricos del planeta) a una actualidad donde competimos con Venezuela los últimos lugares.
Es Venezuela, justamente, la que nos demuestra que todos aquellos datos deprimentes que informan los medios independientes no son producto de maniobras destituyentes plagadas de mentiras. Son ciertas.

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