Borges, la crisis Argentina y lo que nadie dice.

A través de todo el blog insisto en la importancia decisiva de la cultura para la organización económica, social y política de los pueblos.
Cultura definida como las costumbres, actitudes y conductas típicas de los ciudadanos. Respuestas características de los individuos  ante determinados estímulos. Predisposición ciudadana ante los demás y ante el Estado.
Buscando ayuda para hacer llegar los conceptos que quiero transmitir recurro al genial Borges reproduciendo un extracto de una nota de un medio de comunicación donde muestra la posición y el pensamiento de este genial intelectual respecto de las conductas y costumbres de los argentinos determinantes para nuestra organización social.
Observe:

<< Borges identifica nuestra inclaudicable predilección por los "códigos" personales antes que por la ley común, por el retroceso de los demás antes que el avance propio y por los antihéroes antes que por los héroes como los rasgos fundantes del argentino. Estas parcialidades son manifestaciones de nuestro individualismo. "El Estado es impersonal: el argentino solo concibe una relación personal. Por eso, para él, robar dineros públicos no es un crimen", agrega. Para este público argentino imaginado por Borges, que acaso coincida plenamente con el real, la ley no es una herramienta, sino un obstáculo para lograr lo que se quiere. Por esto el argentino siempre reserva una cuota de admiración por aquellos capaces de doblegarla impunemente. Pero no todo antihéroe es digno de reivindicación. El delincuente violento con inocentes nunca lo es. Tampoco lo es el traidor o el pusilánime. Nuestro antihéroe favorito es aquel que resuelve el problema que le impone la ley: cómo circunnavegarla eficazmente, usando el ingenio, la labia, la viveza criolla para evitar el castigo. El delincuente también debe tener un fin que nuestra caprichosa moral pueda poner cómodamente por encima de la ley: hace lo que hace por el bienestar de seres queridos, por lealtad a un amigo o, en el caso del gobernante corrupto, por su escudo humano favorito: los pobres." >>

Veamos las consecuencias más crudas de esta cultura de la "viveza criolla" viendo que sucede en las provincias más pobres de Argentina donde influyen en todo su potencial las características negativas de nuestra cultura a la hora de organizarnos social, económica y políticamente:
Los gobernadores y todos sus ministros son multimillonarios. Difícilmente alguno ejerció una actividad privada antes de formar parte del gobierno por lo que el enriquecimiento es seguramente corrupción mediante -para el argentino robar dinero público no es un crimen, es habilidad para sortear las restricciones que impone la ley-
La población entera lo sabe y aún así los han votados reiteradas veces -por eso el argentino siempre reserva una cuota de admiración para el que logra torcer la ley-
Los gremios están conducidos en su totalidad por individuos que responden al gobierno de turno y los trabajadores a quienes representan lo saben y aún así se dejan conducir por ellos directa o indirectamente desentendiéndose de cualquier responsabilidad que tenga que ver con la elección de sus representantes.
Aceptan esta situación como la única posible e incluso no importa si existe o no la posibilidad de hacer algo diferente para cambiar a sus dirigentes.
Sólamente los someten a alguna exigencia si hay una necesidad individual a resolver y pueden a través de una intervención personal de alguno de ellos sacar las herramientas para solucionarla  -el estado y por consecuencia, las instituciones, es impersonal, el argentino solo concibe las relaciones interpersonales-
Si los salarios son bajos, el responsable siempre es alguien que escapa a lo que a sus responsabilidades incumbe, generalmente un lejano gobierno nacional (y si es de izquierda, probablemente la responsabilidad sea de los "malvados capitalistas imperialistas").
El poder judicial siempre compuesto en su totalidad por jueces que responden al gobierno de turno, y si no responden directamente, son fácilmente maleables y manejables. Mientras, la sociedad consciente de ello, no da la más mínima importancia a semejante degradación institucional, salvo que la situación los comprometa personalmente como cuando la hija de un ciudadano común es violada por un hijo del poder o algún evento similar como sucedió con el paradigmático caso de María Soledad en Catamarca -la ley no es una herramienta, sino un obstáculo para lograr lo que se quiere-
¿Me siguen?
En cada institución, los empleados públicos buscan de qué manera se puede evitar cumplir la función y los compromisos que les compete (la idea que se impone siempre es la conocida como la "ley del menor esfuerzo posible").
Mientras tanto, los directores de cada institución, dedicándose siempre a ver de qué manera disimular que se cumple lo que no se cumple mientras se busca con amigos hacer los "negocios" que su posición jerárquica les permite.
Si se suma cada área de gobierno con cada grupo de directivos y sus negocios junto a sus "asociados" (habitualmente la estafa se realiza a través de emprendimientos de proveduría del Estado), se percibe claramente que se produce fácilmente una situación de corrupción generalizada.
Mientras, todos los empleados que no participan en ningún negocio pero saben que sus superiores sí participan de cuanto negociado es posible, no trasladan esa experiencia a la hora de buscar algo diferente, como el más básico sentido común lo aconsejaría, en el momento de elegir a sus autoridades en democracia, volviendo a votarlos una y otra vez -nuestro antihéroe favorito es aquel que resuelve el problema que le impone la ley, como cirvunnavegarla eficazmente usando el ingenio, la labia, la viveza criolla para evitar el castigo-.
Ante el desánimo intrínseco por cuestiones culturales más el conocimiento de lo que sucede en las esferas superiores más el desaliento general y la muy mala predisposición por el cumplimiento adecuado de las tareas, se agrega la ausencia de exigencias de los que deben recibir los servicios de las instituciones de gobierno, por lo que finalmente se termina aceptando la degradación del servicio recibido -El Estado es impersonal: el argentino solo concibe una relación personal- -Ver "Exigencias ciudadanas y sus resultados según la cultura"-
Así como se coopta los gremios y la justicia, también es fácil cooptar los medios de comunicación al depender toda la economía de los fondos de gobierno después de años de avanzar el Estado sobre el sector privado bajo la aprobación tácita de la ciudadanía en cada elección que se fue sumando década trás década.
Zaratustra, el instinto protagonista del blog -ver Presento a Zaratustra, el protagonista del blog y del libro y Política individualista e ideología predominante- inclinando siempre a la ciudadanía hacia las políticas de izquierda -por el retroceso de los demás antes que el avance propio- lleva inexorablemente a que la participación del Estado aumente cada vez un poco más. Con algunos retrocesos después de cada crisis recurrente pero con un nuevo avance después de cada recuperación. Más Estado en este escenario general, más desorganización y más corrupción se esparce.
La cultura magistralmente descrita por Borges, más influencia negativa tiene en los resultados de las políticas cuanto más participación del Estado hay en la economía.
Finalmente, todo funciona mal:
-Los partidos políticos terminan componiendose casi en sus totalidad por individuos que buscan su interés individual en detrimento, o no da igual, del interés general -El delincuente también debe tener un fin que nuestra caprichosa moral pueda poner cómodamente por encima de la ley: hace lo que hace por el bienestar de seres queridos, por lealtad a un amigo o, en el caso del gobernante corrupto, por su escudo humano favorito: los pobres-
-Todos los gremios, con su poder encima, constituidos por los voluntariosos que buscan un beneficio personal que su trabajo no le permite, recurrien al lugar ideal para enriquecerse aprovechando el ámbito general que compone la viveza criolla, y con el tácito consentimiento de quiénes dicen representar, insistiendo una y otra vez en mantener el Status Quo que tantos beneficios les redunda bloqueando cualquier intento de racionalidad política llegue desde el gobierno.
-Los jueces haciendo lo menos posible y cuidando su puesto laboral cediendo a las presiones políticas toda vez que saben que si la corporación política interviene en su área, tiene el poder para hacerlo ya que son conscientes de que no existe nadie que pueda interesarse por frenar algo que va en contra de los principios más elementales de una república democrática sana. Me refiero a una ciudadanía que por más cooptada sepa que está su sistema judicial, de ninguna manera ve como un motivo a evaluar a la hora de elegir gobernantes.
Gobernantes que saben que lo único que interesa al votante "democrático" local es el beneficio personal que pueden recibir del gobierno sin interesarles absolutamente nada de lo que tenga que ver con lo colectivo, como el funcionamiento correcto de la institución judicial como lo explique antes. Prefieren privilegiar políticas que los beneficie personalmente como aquellas que "regalan" puestos de trabajo del Estado o subsidios espurios, puestos absolutamente ficticios vale aclarar antes de privilegiar el interés colectivo como corresponde. Y como los políticos saben que si esas políticas comprometen la economía global del país con presupuestos incompatibles con cualquier idea de progreso, también saben que al 90% de los ciudadanos no les interesa en absoluto cuestiones como estas, por ello recurren igualmente a estas políticas para ganar apoyo electoral.
Incluso, aunque sean conscientes de ello, no forma una prioridad a la hora de votar -El Estado es impersonal: el argentino solo concibe una relación personal. Por eso, para él, robar dineros públicos no es un crimen-.
Este combo más un enorme paquete más de contradicciones generadas por nuestra cultura, hace una y otra vez absolutamente inviables las economías -ver Cultura colectivista vs cultura individualista-.
Y aunque sepan que más participación del Estado lleva a la inviabilidad, igualmente la corporación política insiste en ello sabiendo que el beneficio personal suma mucho más que lo que se puede perder ante el caos general. Finalmente se espera la crisis para ver después como se resuelve.
"Los números de la política" a largo plazo siempre cierran igual, con el ejemplo ejemplar del peronismo al respecto. Todos grandes ganadores del sistema.
De hecho, aún después de cada desastre hecho por este partido, el saldo es súper favorable para ellos. Hoy por ejemplo entre el Kirchnerismo, si el Kirchnerismo con todos sus bolsos juntos, más el peronismo supuestamente no Kirchnerista (aunque todos fueron parte de un gobierno peronista alguna vez) suman más del 50% de intención de votos mientras se han enriquecido voluptuosamente -El delincuente también debe tener un fin que nuestra caprichosa moral pueda poner cómodamente por encima de la ley: hace lo que hace por el bienestar de seres queridos, por lealtad a un amigo o, en el caso del gobernante corrupto, por su escudo humano favorito: los pobres-
Sus Zaratustras salen más que conforme.
Mientras tanto, desde hace 70 años, entre períodos democráticos y no democráticos (igualmente malos), la pobreza pasó del 5% al 35% actual -Estas parcialidades son manifestaciones de nuestro individualismo. "El Estado es impersonal: el argentino solo concibe una relación personal-.
¿Se va entendiendo?
Este escenario, pésimo y extremo en varias provincias, obviamente las más pobres, se combina con escenarios no tan negativos, con el extremo más apto visto en la capital federal.
Donde se encuentra el sector poblacional de mayores ingresos y más educados que al menos, aunque manteniendo la mayor parte de nuestros desquicios culturales, no permiten llegar al gobierno a alguien que todos saben que es corrupto y mantienen cierta independencia de los medios de comunicación eligiendo a la hora de informarse a quienes se ven más razonables e independientes. Exigen, apenas pero exigen, cierto nivel mínimo de independencia judicial.
Caso contrario pueden expresarse en el escrutinio, única manera de evitar que los gobiernos de turno no osen avanzar sobre la justicia y los medios de comunicación.
Pero este caso es casi una isla.
Las provincias con niveles intermedios de degradación cultural, oscilan más cerca del primer ejemplo que este último.
Entonces ¿Es posible generar una propia dinámica económica desde esta situación?
La respuesta es no.
Lo demostramos todas las veces que tenemos que pedir desesperadamente que venga alguien desde afuera con dinero y que sepa cómo se hacen las cosas para tener un orden mínimo para sobrevivir, no solamente como democracia, sino como Nación.
Ahora o como todas las veces que pasamos por crisis severas desde que tenemos memoria como Estado soberano no tenemos opción a que vengan a solucionar nuestros problemas de los que somos totalmente incapaces de resolver por nuestros propios medios.
Me refiero obviamente a las corporaciones multinacionales con sus famosas inversiones extranjeras directas.
Ordenada o desordenadamente debemos hacer lo que ellos exigen si queremos recuperar un mínimo dinamismo económico.
Hacer lo que el FMI, el Banco Mundial, el G20, Goldman Sach, las predictoras de riesgo país, etc, exigen.
¿Es esto democracia?
¿O es una parodia de democracia?

Dicho esto, voy a lo que finalmente intento transmitir con esta entrada.
Argentina está atravesando una crisis económica de proporciones probablemente monumental.
La causa primaria de la crisis, la de siempre, déficit fiscal infinanciable.
Con todos los problemas que acarrea el déficit fiscal sostenido: inflación, sobrevaloración crónica de la moneda, estanflación, endeudamiento, etc.
Obviamente, la solución del déficit fiscal más benigna para la sociedad es el aumento impositivo.
Si no es posible aumentar los impuestos, el único recurso que queda es disminuir el gasto del Estado lo que implica menores salarios medidos en moneda real, en dólares obviamente.
Hoy, aumentar la presión fiscal es insostenible así que solamente queda reducir el gasto público.
Cuánto es necesario disminuir los salarios para ajustar de manera efectiva los gastos del Estado y estabilizar la macroeconomía es la gran cuestión en estos casos.
Y más importante aún y más difícil de calcular aún, cuál es la presión impositiva medida en porcentaje del PBI la adecuada para el país en cuestión.
Y la respuesta clave para conocer estas variables está en la capacidad de organización tiene el Estado evaluado.
Me explico.
La capacidad de organización de un país depende fundamentalmente, entre otras variables mucho menos importantes, de la cultura cívica de sus ciudadanos.
Y la cultura cívica es la que define hasta dónde puede el Estado intervenir en la actividad económica sin crear una situación insuperable e inviable económicamente.
Y ese cuánto interviene el Estado se puede medir con bastante precisión a través de la presión fiscal en relación al PBI.
Si la presión fiscal supera las posibilidades de la capacidad organizativa de una determinada sociedad por sus limitaciones culturales y si no se revierte esa situación, salir de una crisis es prácticamente imposible.
Imposible porque la cultura cívica de un pueblo no es posible modificar en pocos meses, ni siquiera en años. Es más, ni siquiera es posible modificarla por voluntad, es el azar en la enorme mayoría de los casos en que se produjeron cambios culturales el que decide, y para dificultar más aún el problema, raras veces se producen cambios culturales significativos.
Vayamos ahora a Argentina cuya presión fiscal se encuentra en el 45% del PBI.
Si observamos ligeramente la actitud de los políticos con los dineros públicos, el respeto de los ciudadanos por las instituciones, el funcionamiento de la mayoría de las instituciones, la escasa participación e interés de los ciudadanos en la cosa pública, la enorme dificultad para jerarquizar lo importante y no importante de sus responsabilidades civiles, la pésima predisposición para colaborar con el otro y respetar los derechos de los demás, la predilección absoluta por el interés individual en contraposición a la predisposición por incluirse en las decisiones que incumbe a todos y al Estado finalmente, es posible convencerse que la cultura cívica de los argentinos difícilmente pueda inmiscuirse en la actividad económica más allá de un 30% del PBI y con valores cercanos al 25% como guarismo ideal (la historia así lo muestra de hecho).
Y es éste el motivo por el que no habrá probablemente ajuste fiscal que conforme a los inversores que saben por intuición cual es el nivel máximo de intervención del estado para poder tener una economía dinámica real.
La verdadera solución al problema en realidad pasa por disminuir la presencia del Estado en la actividad económica.
Pero eso es absolutamente incompatible con la política sustentable.
La única opción posible que queda entonces es evaluar cual es el máximo valor de los salarios e impuestos medidos en dólares que no impida el funcionamiento de la economía a pesar de tener un Estado metido en los negocios de manera tan intrusiva.
Salarios e impuestos en dólares que hagan tentador invertir a pesar de las enormes dificultades impone el Estado absolutamente ineficiente y obturador.
Obviamente, se debe hablar de salarios e impuestos miserables.
Pues bien, habrá que esperar seguramente lo que sucedió en el 2001 pero con el agravante que entonces la presión fiscal era del 30% ya intolerable y hoy del 45%.
Presión fiscal que sobrevivió varios años gracias a factores externos extraordinariamente favorables. Obviamente, disminuidos esos factores externos, la incapacidad cultural para mantener viable una economía con semejante intervención se hizo absolutamente evidente.
La destrucción de la infraestructura más la corrupción generalizada se hizo bestial (más intervención y participación del estado, más corrupción y más destrucción, más "bolsos" recorren el país y más destrucción de la infraestructura por desidia habrá). De manual.
Finalmente, si sumamos la presión fiscal del 45% del PIB a las enseñanzas de Borges, el resultado es inevitablemente patético.
¿Habrá sido la de Duhalde la última oportunidad de resolver nuestros problemas en democracia?
¡Cuidado!

Comentarios

  1. "con el extremo más apto visto en la capital federal.
    Donde se encuentra el sector poblacional de mayores ingresos y más educados que al menos, aunque manteniendo la mayor parte de nuestros desquicios culturales, no permiten llegar al gobierno a alguien que todos saben que es corrupto y mantienen cierta independencia de los medios de comunicación eligiendo a la hora de informarse a quienes se ven más razonables e independientes."

    Claro, por eso votaron durante 8 años a un multiprocesado y uno de los mayores beneficiados de la historia con la corrupcion en la obra pública, no? Y como sucesor eligieron a otro multiprocesado, acusado de corrupcion en cuanta funcion publica ha desempeñado (por cierto, tambien multimillonario habiendo vivido siempre de la política y nunca de su actividad privada).

    En general concuerdo con tu analisis de situación (aunque estoy en las antipodas del liberalismo), pero tu subrepticia defensa del Macrismo (tangencial, pero defensa al fin) le resta validez a las conclusiones.

    De todas formas valoro tu articulo. Muy buena descripcion de nuestra sociedad y cultura. Y muy bueno el haber rescatado ese pasaje de Borges y mostrar como mantiene actualidad como si ayer hubiese sido escrito.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. El objetivo de este blog es transmitir la decisiva importancia tienen la cultura junto a nuestros instintos (especialmente el instinto cuya descripción e importancia se limita exclusivamente a este sitio) en la organización social, politica y económica de los pueblos.
      Las coyunturas como la del gobierno de Macri escapan a los objetivos propuestos acá.
      Si bien es cierto que creo en que la presidencia actual no está contaminada de corrupción generalizada y puede significar una oportunidad para nuestro país (de tener una mínima certeza personal de que se trata de otro fiasco corrupto no dudaré un instante en cambiar de opinión) está lejos de ser relevante en este blog.
      Con respecto a mi supuesta posición liberal, en realidad me identifico definitivamente con lo que se entiende con el progresismo (los Estados de Bienestar son los ejemplos más paradigmáticos de lo que entiendo por progresismo).
      Sin embargo, como trato de transmitir a través de todo el blog, para aspirar al éxito de éstas políticas debemos cambiar antes nuestra cultura (muy bien definida con la frase "viveza criolla" y como magistralmente lo describe Borges).
      Antes, todo intento de progresismo termina en nuestros conocidos y destructivos populismos.
      Mientras esto no suceda, mientras no cambie nuestra cultura política o civica, la única opcion más o menos viable dadas nuestras limitaciones culturales es la menor participación posible y tolerable del Estado en nuestra organización económica.
      Entiendo que puede ser difícil interpretar esta idea pero si navega un poco por las entradas principales del blog lo entenderá.
      Cordial saludo

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    2. Ocurre estimado que el que no ve la corrupcion de este gobierno es porque no quiere verla. Mas cuando se trata de personas que exhiben la capacidad que ud. exhibe. Hablar de Macri es hablar de patria contratista, robo con la obra publica, fuga de capitales, sobreprecios en cada licitacion (ver casos Caputo, Calcaterra y Prima S.A.), es hablar de Correo Argentino, de contrabando y de triplicacion de deuda publica.

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    3. Los que hicieron la 'patria contratista' han sido los mismos ladrones de guante blanco que defendés desde el poder político. El acuerdo de los 12 años K con un Cristobal Lopez, no es patria contratista? Porque el nombre Macri suena más de derecha que los abanderados progresistas no quiere decir que tus defendidos sean nenes de pecho. Me cuesta pensar que estas respuestas son desde la ignorancia, pero te doy el margen a la duda y te respondo asumiendo que hay una parte que no ves.

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  2. Es incredible la mediocridad generalizada de los pueblos de AL...Einsten le llamaba "estupidez infinite"

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