El comunismo y su enemigo imbatible

Después de descubrir, intuición mediante, a un instinto cuyo conocimiento es crucial para interpretar los hechos políticos, económicos y sociales entre otros, dos son los motivos principales que me llevaron a escribir el libro primero y crear después este blogs para ponerlo a disposición de todos aquellos a quienes les interesan estos temas claves en la organización de las sociedades. Si mis convicciones son acertadas, sin duda alguna será de mucha utilidad su difusión y si no es el caso, pues simplemente quedará en el anecdotario de la literatura como un error más sin importancia.
Al primero de ellos lo pueden encontrar en las entradas Instinto y calentamiento global y Razón vs Instinto, la última batalla.
El otro motivo es la convicción de la absoluta inviabilidad del comunismo por la acción del instinto protagonista del blogs y del libro al que llamo Zaratustra (ver Presento a Zaratustra, el protagonista del blog y del libro), cuya inevitable actividad hace imposible lograr los objetivos que el comunismo se propone por lo que el fracaso es inevitable.
Actualmente vemos la masacre que sufre el pueblo venezolano porque unos nuevos "kamikazes" insisten una vez más en implementar las nefastas ideas de su gran maestro el señor Marx y en mi país diariamente salen en los medios de comunicación masivos, militantes reconocidos del principal partido político apoyando al régimen de Maduro lo que necesariamente implica que si ellos tuvieran la oportunidad de intentarlo, no dudarían en hacerlo.
Evidentemente, los desastrosos fracasos de cuánto régimen comunista hubo o hay, no alcanza para convencer a gran parte de los ciudadanos de que es totalmente inviable.
Así que me siento obligado a insistir en este tema que parecería superado por sus nefastas consecuencias y sin embargo todo indica que lejos se está de esa posibilidad.
Pues bien, les presento a su enemigo íntimo y eterno cuyo poder es infinitamente superior al de todos los comunistas juntos del planeta, me refiero a Zaratustra.
Veamos de qué manera los destruye con la rareza de que primero se encarga de crearlos y después, con la dureza de un verdugo, de destruirlos en mil pedazos.
En la génesis del comunismo, este instinto que presiona para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego mostrándonos superiores a los demás o en su defecto, evitar que aquellos que se ven superiores no aumenten las diferencias y de ser posible acercar posiciones, o mucho mejor aún, superarlos (objetivo logrado con el comunismo), se encarga de que las grandes mayorías opten por cualquier idea que promueva la distribución de la riqueza y lamentablemente entre ellas, al comunismo.
No solamente crea una enorme cantidad de seguidores, también es clave en la aparición de los líderes y el posterior éxito de los procesos revolucionarios a través de sus denodados e incansables esfuerzos. Generalmente estos individuos son convencidos socialistas mediante el mismo mecanismo que se da en la mayoría de los ciudadanos dónde interviene Zaratustra, es decir mediante el camino forjado por el instinto que nos presiona para acercar posiciones respecto a aquellos que se ven superiores. Otras veces, llegan al socialismo mediante razonamientos o deducciones sin la interferencia o presión de este insistente instinto (ver la entrada El verdadero progresista).
Da igual, los candidatos a liderar estos procesos son individuos que están sometidos a una constante presión del instinto por destacarse, no logran mecanismos eficaces de adaptación que encuentren un equilibrio emocional sin tener que insistir en objetivos más y más grandes o estruendosos.
Inconscientemente se sienten obligados a seguir, insistir, buscar y seguir buscando hasta que la oportunidad se presente.
Una vez llegados a la meta, el instinto los reconforta con liberación de endorfinas euforizantes que produce esa grata sensación de deber cumplido, de pertenecer, de ser uno de ellos, los mejores, un líder. Alguien a quien admirar y agradecer.
Sin ese impulso por sobresalir y que los demás adviertan la presencia de su ego, difícilmente encontraríamos una y otra vez en todos los rincones del planeta militantes de izquierda con tanto ímpetu y perseverancia.
La revolución, sin ellos nunca hubiese triunfado en ningún lugar.
Pero una vez logrado el objetivo e instaurado el régimen comunista, el malvado Zaratustra se encarga de destruir todo lo que ha construido.
Lo hace atacando varios flancos creando en cada uno de ellos contradicciones tan flagrantes que van "carcomiendo las entrañas" del sistema hasta que se "pudre en vida".
Veamos.
Primera contradicción: la idea original del comunismo es la igualdad de clases, pero Zaratustra se encarga de que por más igualitario intente ser el sistema, cada uno de los homo sapiens que componen el estado continúe buscando incansablemente los medios para destacarse respecto de los demás, solamente hay que seguir sencillos pasos para llegar a un estado dónde los dirigentes gozan de privilegios que ni soñando el mejor de los sueños podrían tener los ciudadanos comunes.
Riquezas, mansiones con equipos de cocineros y jardineros como el mismo Yeltsin lo reconociera durante sus ascensos en el politburo, o los dirigentes cubanos habitando las antiguas mansiones de los "odiados" burgueses desalojados.
La sociedad igualitaria de la mano de Zaratustra se transforma en la más desigual de todas. Acentuado ésta problemática por la rigidez de la estructura del estado comunista.
Este "germen anaerobio", con el paso del tiempo, es capaz de pudrir cualquier organismo, sea orgánico o no.
Segunda contradicción: el sistema promete una vida de abundancia mediante el cálculo científico de los guarismos de la producción, productividad, organización eficiente empresarial más cuánto detalle interviene en la producción de bienes y servicios.
A lo que se suma el análisis preciso de cómo hacer para lograr estar en la cúspide de los adelantos tecnológicos mediante la investigación y desarrollo.
Nuevamente, Zaratustra se encarga de destruir todos los planes y cálculos productivistas del comunismo con la crueldad del más sanguinario asesino conocido.
Lo hace dirigiendo la ambición hacia el ámbito burocrático donde sin duda alguna se encuentran los medios para obtener privilegios que permitan destacarse de los demás.
Aquellos que en un sistema liberal se dedican a la carrera de emprendedores, en el comunismo se dirigen a luchar por los ascensos burocráticos privando a la economía de unos de sus principales protagonistas.
Sin la ambición o codicia que es una de las maneras más típicas de manifestarse Zaratustra, la actividad económica se paraliza. Para la eficiencia de las industrias, ni el software más perfecto, ni los cálculos matemáticos más precisos ni la ingeniería más avanzada, nada es más eficiente para su funcionamiento y progreso que la ambición del dueño.
Ambición de tener más y más y el miedo a perder en esa "loca" carrera.
Y no para tener más que antes uno mismo, sino y lo más importante de todo que debemos comprender, para tener más que los demás (e allí Zaratustra).
Sin este elemento estructural fundamental para el andamiaje y funcionalidad de las industrias, todo es ineficiente, desorganizado, sin estímulos, todo da igual y tanto como para que aceptar el desorden y la disfuncionalidad sea la regla.
Adelantos científicos tarde o temprano se transforman en una quimera.
El atraso y economías improductivas son inevitables.
Tercera contradicción: el comunismo promete un paraíso donde todos somos iguales y como tales elegimos a nuestros funcionarios para que conduzcan nuestros destinos.
Zaratustra, lamentablemente para los planes comunistas, sean sinceros o productos de una envidia crónica, hace que quienes adquirieron posiciones de poder y sus privilegios consecuentes, hagan cuánto esfuerzos sean posibles para mantenerse en ese "admirado" lugar.
El único resultado posible es la aniquilación de cualquier vestigio de democracia puede verse.
A éste ya destructivo factor hay que sumar las demás contradicciones que van generando día a día más y más reclamos.
La rigidez del comunismo impide absolutamente cualquier posibilidad de cesión de derechos por más "humanos" estos puedan verse.
Se puede escribir un libro entero describiendo las contradicciones que surgen de la interacción de Zaratustra y el sistema comunista, pero con los descritos, alcanza y sobra para degenerar totalmente cuanto intento se haga.
No es posible evitar la actividad de Zaratustra y por tanto no es posible hacer viable el comunismo.
Para el comunismo, Zaratustra es como el sida para el organismo humano, pero con un gran inconveniente, contra Zaratustra no hay antivirales que funcionen.
Espero los comunistas lo entiendan alguna vez por todas que es imposible que funcione.



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