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Zaratustra y una exiliada norcoreana

Este blog tiene como finalidad difundir un desconocido instinto, que lo menciono a menudo con el apodo Zaratustra, por la enorme utilidad tiene en cualquier análisis político se haga. En esta entrada transcribo una nota de un periódico digital que trata sobre la experiencia contada por la hija de un fallecido militar del régimen norcoreano que logró escapar de esa locura total. En la nota, si se observa con un mínimo detenimiento, se podrá observar al instinto protagonista de este blog y su decisiva influencia e importancia en los hechos que describe la exiliada. Antes de leer la transcripción les recuerdo los fundamentos básicos de la actividad de Zaratustra que podrá observar fácilmente y que si bien puede resultar tedioso para aquellos que ya han visitado este sitio, es necesario reiterarlo para los que nos visitan por primera vez. Y es necesario porque nadie lo puede conocer previamente ya que es privativa y limitada su difusión exclusivamente a este lugar y mi libro expuesto e...

¿Trabajo duro y sacrificio o menos trabajo y más seguridad social?

Transcribo esta nota publicada por un invitado en un conocido y brillante blogs para compartir mi comentario que creo interesante leerlo. En la columna se intenta advertir a la sociedad sobre la evidente pérdida de ciertos valores que sin duda han hecho exitosas a las naciones que más han disfrutado de ellos. Valores como el sacrificio responsable y el trabajo duro. Pero ¿No es hora de pensar en dar un paso adelante en la travesía que teóricamente implica mejorar, progresar, a la humanidad, si es que hay progreso alguno? ¿Debe seguir siendo el ideal humano el sacrificio y trabajo duro con responsabilidad e insistencia? ¿Cuánto más trabajamos, tanto mejores somos? Veamos: 21 September 2017  Nuestros hijos, esos postcomunistas COLUMNISTAS INVITADOS Por Héctor Ñaupari[1] Dedicado a una madre atribulada y apenada. De todos los terribles males con que este deslavado siglo XXI amenaza a la siempre frágil libertad ...

¿Y si todos conociéramos a Zaratustra?

¿Qué puede pasar si todos los ciudadanos fuéramos conscientes de la actividad del instinto al que denomino Zaratustra? ¿Conscientes de todo su potencial a la hora de definir nuestra vida cotidiana y nuestra organización social? Si los empresarios y emprendedores exitosos, al descubrir que tantas horas durante tantos años de esfuerzos en realidad no fué para otra cosa que para satisfacer a un instinto que los presionó insistentemente durante la mayor parte de sus vidas para que los demás simplemente adviertan la presencia de su ego, que se percaten que el también pertenece al grupo de los ganadores, que es igual o mejor que los demás ¿Persistirán en continuar sometiéndose a los caprichos de este mecanismo tan primitivo como el que conocemos en este blog con el nombre de Zaratustra? ¿O solamente se limitarán a satisfacer sus necesidades reales independientemente de lo que los demás puedan o no advertir...

Zaratustra y Corea del Norte

El comunismo está siempre en una constante lucha contra nuestra naturaleza humana, nuestros instintos, contra Zaratustra y siempre pierde. Nuestra naturaleza humana siempre se impone y la igualdad social se transforma en una desigualdad agobiante como lo demuestra claramente una foto publicada en los medios del banquete digno de una fiesta "holliwoodense" realizada por el régimen para "festejar" el "éxito" de la prueba nuclear, mientras el pueblo come ratas en la oscuridad para sobrevivir. Los planes económicos se transforman de un supuesto progreso inacabable a un atraso y pobreza eternos. Con cada fracaso, una contradicción y con cada contradicción una mentira para justificar el fracaso. Después de cada fracaso, si se insiste en mantener el régimen comunista (como siempre sucede al ser esclavos de Zaratustra), viene un nuevo plan, a ese nuevo plan le sigue otro fracaso, una nueva contradicción y recurrir otra vez a la mentira para justificar el frac...

Míralo, Zaratustra está ahí. Nadie lo ve pero siempre está (2)

En este segundo capítulo de la saga, transcribo esta columna de opinión de un periódico argentino dónde puede observarse al autor ante la presencia del complejo Zaratustra, pero definitivamente, como sucede con todos, no lo ve. Logra descubrir que la razón trabaja activamente para nuestros instintos o pulsiones, esa razón que denomino instrumental a diferencia de la razón pura, y que a través de varias entradas intento transmitir su funcionamiento e importancia distinguiendo claramente las dos maneras en que se expresa. Cuando lo hace bajo el mando de nuestras pulsiones o emociones como excelentemente explica el columnista (razón instrumental) y cuando lo hace libre de toda presión o injerencias (razón pura). Sin embargo, al desconocer al complejo mecanismo instintivo protagonista del blog y del libro, el autor lejos está de descubrir su tremenda relevancia y los errores en que puede caerse por ignorarlo, fundamentalmente en nuestra organización social, económica y política. Es ex...