Un instinto y la Argentina

En el libro que da origen al nombre de este blog y que está a disposición de todos aquellos que lo visiten puede descubrirse en profundidad un instinto o pulsión de vital importancia para nuestra vida en comunidad.
Básicamente es un impulso que brega para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego, por sentirnos superiores a los que nos rodean cotidianamente o al menos evitar ser considerado inferior a los demás. Probablemente asociado a un complejo mecanismo de supervivencia que debe evitar ser superado por un eventual oponente que pueda poner en riesgo nuestra continuidad como ser viviente y especialmente como portadores de un genoma que nos da vida para perpetuarse. Se entiende que si no existiese un mecanismo que nos haga reaccionar ante una situación de clara desventaja sería muy fácil para aquellos que logren diferencias deshacerse de cualquier ente viviente que les signifique un mínimo riesgo. De hecho los humanos hemos logrado ventajas enormes que pone en serio riesgo a cualquier otra especie animal que no supo adquirir mecanismos eficaces de defensa ante este peligrosisimo animal bipedo.
¿Se preguntarán que tiene esto que ver con la situación de la Argentina?
Lo explico, este instinto, algunas veces, exige a algunos individuos a superar a todos aquellos que comparten un ámbito mucho más amplio del habitual, que generalmente no pasa más alla de aquel en que nos desenvolvemos cotidianamente. Así es posible encontrar genes portadores de  individuos que exigen ser el más de toda una nación por ejemplo y de estos candidatos generalmente surgen los que finalmente terminan siendo presidentes de la Nación.
Claramente el ex presidente Kirchner era uno de estos personajes y la actual presidenta dio sobradas muestras de tener un instinto no menos agresivo que el de su marido. Todavía persiste la ausencia de una respuesta a la pregunta previamente formulada así que permítame continuar.
Es por todos sabido que una crisis de dimensiones difíciles de calcular se avecina y tambien es conocido que si se hubiesen tomado medidas no muy drásticas tiempo atrás hubiese podido evitarse esta triste situación y acá es donde tiene protagonismo esta pulsión de la siguiente manera: para acomodar el rumbo de la economía es y era necesario reconocer que se cometieron errores y que la verdadera situación no es o era la que se dice o decía -reconocer que hay un relato de por medio- y que aunque pareciera sencillo en su momento aceptar ciertos desaciertos y arreglarlos para cualquier análisis razonable, no lo es para nuestro instinto porque terminar con el relato puede llevar a la buena senda pero significaría también reconocer que no se es el mejor político o presidente de la nación, algo que puede el instinto no tolere y como estos individuos generalmente son esclavos de la voluntad de sus pulsiones pueden alegremente poner en riesgo a toda una Nación por un simple capricho.
Es necesario advertir al lector no sorprenderse por esto ya que la historia está repleta de ejemplos que lo certifican.
Es por esto que difícilmente se revierta el camino tomado por la Argentina y la crisis será finalmente el desenlace final.

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