Chile nos muestra el camino (2)

En este segundo capítulo de "Chile nos muestra el camino" dejo el link de un vídeo del Sr Montaner comentando los avances obtenidos por el pueblo chileno en su camino al desarrollo.
Como desde hace años insisto en que la posibilidad más real y posible para que los pueblos de Latinoamérica accedan a la posibilidad de encontrar el rumbo que los lleve al tan anhelado status de país desarrollado está en que alguna vez se inicie el proceso cultural de imitación de una cultura vecina exitosa, en este caso de la cultura política chilena, pongo a disposición del lector el vídeo referido y a continuación un comentario mío que creo interesante exponer en este blog.
Observe.


https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=MUdAdiQVpmE

La mayor enseñanza que me ha dejado la lectura de la historia es que el desarrollo de los pueblos siempre estuvo ligado a tres variables fundamentales: factores geográficos (sobre todo hasta por lo menos bien entrado el siglo XX), el azar y fundamentalmente la cultura (entendida ésta como los hábitos, costumbres y conductas características de la población general).
Así, las primeras civilizaciones se desarrollaron alrededor de un sistema vial protagonizado por los ríos (la Mesopotamia en Medio Oriente, el Nilo en Egipto y no recuerdo que río en China), sumado al azar y a las características culturales de las primeras congregaciones humanas que requerían de la participación y colaboración entre todos para distribuir los espacios de cultivo y mantener y desarrollar las actividades para las condiciones apropiadas de trabajo de la tierra (sistemas de riego, etc). 
Aquellas congregaciones donde existía una buena predisposición cultural para constituir sistemas de gobiernos, generalmente basados en autoridades apoyados en creencias religiosas para dar legitimidad al poder, florecieron y dieron los primeros grandes avances en el progreso técnico y económico de la humanidad.
Más adelante, era mucho más ventajoso organizar la actividad económica a través del mar mediterráneo y entonces en los pueblos que el azar los ubicó en esos lugares geográficos más una cultura adecuada para favorecer la organización social, prosperaron y marcaron nuestra historia.
La ciudad-estado, limitada en espacio y población, favoreció grandes avances posibilitando expresar en todo su potencial la predisposición de los ciudadanos a organizarse, predominando las actitudes colectivas sobre las individualistas. Surgió entonces la democracia, nada más y nada menos que la democracia, en la antigua Grecia.
Trasladada esta civilización a Roma, cambia el ámbito geográfico más propicio para avanzar y se ubica en el continente (Europa y tratando ya la historia de la civilización occidental) con todo lo que conocemos con el Imperio Romano.
Finalmente el escenario geográfico que ofreció nuevas ventajas para avanzar se trasladó al océano Atlántico que vió surgir primero a la potencia Española, después ampliamente superada por la Gran Bretaña.
Potencia a su vez trasladada más adelante a América del Norte a través de lo que hoy conocemos como Estados Unidos de América.
En esta etapa aún estamos aunque parecería que el ámbito geográfico se está trasladando a Oriente donde se encuentran hoy las mejores condiciones para continuar el avance de la humanidad.
Avance hacia la autodestrucción o al progreso, eso está por verse. Aunque debo aclarar que estoy convencido que no creo que este traslado sea real, sino más bien tan solo un efecto colateral transitorio de las condiciones actuales en nuestra organización política y económica global actual.
De hecho creo que el ámbito geográfico hoy se reduce al planeta entero.
Mucho más importante que estos conceptos de nuestra historia es la evidencia de que toda vez que una congregación o pueblo lograba niveles de organización eficiente a través de dictaduras ( en la antigüedad y hasta finales del siglo XVII salvo el período de gloria de la democracia griega) o democracias como en la actualidad, favorecidos por la cultura coyuntural que facilitaba las tareas organizativas, iba (aún sigue siendo igual) siempre acompañado de progreso técnico, económico y fundamentalmente militar superior a los demás.
Toda vez que un pueblo adquiría la posibilidad de obtener  una organización superior a la de los demás, una potencia surgía y también con ello el sometimiento de cuantos pueblos era posible someter.
Cuando por factores culturales y azarosos, la organización política lograda languidecia, el desmoronamiento era la regla.
Finalmente, y el aprendizaje más importante aún para mí humilde interpretación de la historia, es el descubrimiento del mecanismo de “imitación cultural”.
Me explico.
Toda vez que un pueblo lograba destacarse respecto de otros, los vecinos se veían incentivados a imitar la conducta de aquel que era evidente que lograba claras ventajas.
Seguramente conducidos por un mecanismo de supervivencia para no verse en inferioridad de condiciones y someterse al riesgo de la conquista (hecho que invariablemente se producía toda vez que una unidad política se veía en ventaja)
Así los babilonios imitaron a los sumerios y los demás pueblos a éstos (o al reves no recuerdo exactamente) los romanos a los griegos, después los pueblos bárbaros del norte a la civilización romana, Japón a occidente (comienza acá un periodo dónde no es la vecindad el factor desencadenante del proceso de imitación), los rusos durante toda su historia desde Pedro el Grande buscaron imitar a occidente que mostraba ser superior en organización y adelantos técnicos y económicos sin poder lograrlo hasta ahora, hasta que vimos los últimos cambios exitosos de imitación cultural en Irlanda, España (evidentemente llega un momento donde la ciudadanía se percata de que no pueden seguir siendo tan obtuso en permanecer en una postura claramente perjudicial sin que quede opción a imitar a vecinos tan cercanos y tan superiores en cuanto aspecto se analice) y Corea del Sur.
Chile encontró el camino, y sinceramente no sé de qué manera, para cambiar su cultura (o tal vez enraizar su características positivas) y adoptar la de los países desarrollados basados en el cumplimiento de las normas y reglas (toda vez que tengo la oportunidad de intercambiar palabras con un hermano chileno, se destaca que son ordenados, la limpieza es casi una norma, la honestidad y el rechazo a la corrupción es un hecho, confirmado por contar con un poder policial ejemplo en el mundo entero por su eficiencia y honestidad, con parámetros macroeconómicos que no podrían sostenerse si no hubiera un sociedad capaz de hacer funcionar eficientemente las instituciones con los controles ciudadanos correspondientes, su dirigencia política en general apta y honesta que no podría surgir desde una sociedad que no sea adecuada para ello, más un largo etcétera que confirma estás afirmaciones a lo que se puede agregar sin duda alguna lo expresado por el Sr Montaner y cuantos estudios de indicadores desarrollo se observe).
Y finalmente,  vengo sosteniendo desde hace varios años, basándome en las ideas, intuiciones y conceptos rescatados de la historia, que el futuro de Latinoamérica más o menos próspero se basará en la consolidación del camino hacia el desarrollo de Chile (creo firmemente que el paso más importante a dar para Chile es la sesión de ingresos de la clases altas, ante la evidencia de que la confianza en el pueblo chileno y su capacidad para sostener en el largo plazo una organización social y económica eficiente es una realidad, hacia las clases bajas para disminuir la desigualdad social y aumentar aún más el nivel de vida general) y así se desencadene un recontra anhelado proceso de imitación de un pueblo vecino exitoso, esto es,  Latinoamérica entera imitando a la cultura política chilena. 
Soy un convencido de que una vez la diferencia mostrada por Chile respecto del atraso y decadencia de los demás países de Latinoamérica sea harto evidente, este proceso de imitación se desencadenará.
Dudo haya otro mecanismo con más posibilidades de conseguir el progreso anhelado por todos en Latinoamérica que tenga más chances de éxito que éste.
Expresiones aisladas como la de ahora del Sr Montaner se harán cada vez más frecuentes evidenciando lo evidente.
“Chile nos muestra el camino” (tengo un post en mi blogs de años atrás referido a este tema y con este título)
Poco a poco la imitación se hará una realidad.
Vamos Chile!!
Fuerza!!
No aflojen!!

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