Instinto y cultura nuestros verdaderos soberanos

En los post "colectivismo y cultura individualista" e "individualismo e ideología predominante" pudimos observar que cuando los países de nuestra región (por no decir todos los subdesarrollados) aplican políticas socialistas, la cultura individualista de nuestras sociedades condenan al fracaso prácticamente todos los intentos.
Y cuando utilizan políticas individualistas que pueden adaptarse perfectamente a nuestra cultura se encuentran con un escollo durisimo: la ideología popular dominante simpatizante siempre con las ideas socialistas y su fiel compañero, el nacionalismo. Este blog se hizo para hacer llegar a todos la teoría que supone la existencia de un complejo instinto o pulsión que nos lleva, entre otros destinos, inexorablemente a que las ideas de izquierda predominen clara y ampliamente sobre las de la derecha económica.

Dejenme recordarles como lo hace. Básicamente este instinto impulsa a los homo sapiens para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego superando a aquellos que generalmente comparten nuestra vida cotidiana y el campo elegido habitualmente (no siempre) es el económico. Este instinto, así, funciona como el motor de la desigualdad. Habitualmente se interpreta esta actitud más manifiesta en unos que en otros como un carácter particular de algunos individuos que son catalogados de ambiciosos como si se tratara de un especie de fenómeno aislado circunscrito al carácter de unos que no existe necesariamente en otros. Sin embargo no se trata del carácter de algunos sino de una pulsión de todos que en algunos (por una combinación de causas) es más activo que en otros. No puede estar ausente en nadie porque es un primitivo mecanismo que evita que alguien nos saque ventajas desproporcionadas y ponga en riesgo nuestra supervivencia. Por eso, los sectores inferiores de la escala social también son estimulados por esta pulsión y lo observamos a diario cuando los vemos competir por quien pertenece al equipo de fútbol más ganador o quien tiene el teléfono móvil más sofisticado o cuánto motivo se presente y estimule o active al instinto.
Pero no solamente nos presiona este primitivo mecanismo de supervivencia para que superemos al otro, también, lógicamente, nos presiona para que evitemos que el que lleva ventajas no las acreciente y si es posible, acercarnos.
Necesariamente se recurre a un mecanismo de defensa. En el plano político nos lleva a elegir sin dudas opciones que impidan que esas diferencias sociales se acrecienten.
Ésta es la causa fundamental y prácticamente inevitable que explica porque en la enorme mayoría de los pueblos predominan los simpatizantes de las ideas intervencionistas y distribucionistas de la riqueza.

Si damos por ciertas estas afirmaciones, podemos deducir que lo que finalmente decide que nos depara el futuro son dos fuerzas que muy dificilmente pueden ser influenciadas por la razon: cultura que hace fracasar todos los intentos de las políticas socialistas e instinto que nos impone ideologías socialistas que nos desprovee de la confianza del inversor cuando seguimos políticas individualistas.

De hecho, la razón, descubrió hace mucho tiempo que debemos hacer para que un país progrese. Sabemos perfectamente que debemos contar con instituciones adecuadas y que funcionen como tal, debemos disponer de un sistema judicial independiente, también está claro que las políticas económicas deben respetar ciertas normas básicas del capitalismo permitiendo inclinaciones a la derecha o izquierda y que la educación es fundamental para crear las condiciones para que estos requisitos se cumplan, entre otros muchos objetivos muy bien estudiados.
Sin embargo la mayoría de los paises no pueden lograr estas metas (los que lo hacen son los desarrollados) y finalmente su destino se parece al de una pluma llevada por la brisa habitualmente y por la tempestad otras veces.
Si lo que finalmente depara nuestro futuro no es la razón que mediante  el voto nos brinde libertad y capacidad de poner en funcionamiento estos requisitos sabido por todos necesarios para el progreso, sino fuerzas que parecen estar fuera de nuestro control.La gran cuestión evidentemente pasa por encontrar la fórmula que permita revertir este triste destino.

Voy a utilizar la corrupción para describir como funcionan activamente y conjuntamente  estos dos protagonistas, cultura e instinto, que es paradigmático de los países subdesarrollados: es muy probable que los candidatos a ocupar los distintos cargos del estado no sean los más preparados comparativamente ya que la cultura popular individualista no se preocupa lo suficiente por cuestiones que tienen que ver con la sociedad en su conjunto, sino más bien, si prestan un poco de atención, es para ver si pueden sacar algún beneficio personal en desmedro o no de los demás. Una vez en el cargo, el ciudadano elegido comienza a sentir (recordar que son procesos absolutamente subconscientes) la presión de la pulsión que tratamos ni bien entra en contacto con otro político que pudo enriquecerse (que a su vez no tiene manera de hacerlo sino es a través de la corrupción ya que el sueldo de funcionario no es suficiente) y que se enriqueció, con seguridad, presionado por el instinto para ser igual o superior a aquellos con quienes trata cotidianamente, como empresarios que están en contacto con él por cuestiones de su tarea como funcionario o colegas que ya habían logrado adquirir capitales que estimulen al instinto de otros egos. Todo funcionario o político que esté en relación cotidiana con uno de estos "nuevos ricos" inmediatamente sentirá la presión por igualarlo o superarlo y si las circunstancias se dan, un nuevo corrupto se sumará.
En estas "competencias" me parece típico lo que sucede con los departamentos de Puerto Madero, las estancias de otros o los coches de alta gama en los funcionarios del primer escalón.
Así el instinto hace inevitable la corrupción en un ambiente cultural donde el control de los actos de los funcionarios es prácticamente nula.
Es muy difícil encontrar otra explicación a estos hechos; presuponer que buscan enriquecerse por otros motivos y no para superar a un eventual competidor que activa a la pulsión que trato, como creer que se enriquecen para mejorar su calidad de vida por ejemplo, no resiste el menor analisis ya que no es necesario acumular hasta las sumas, muchas veces, de miles de millones de pesos para mejorar la calidad de vida y mucho menos aún, entrar en la ilegalidad poniendo en riesgo la libertad para hacerlo. Cuando estas actitudes se generalizan es muy difícil lograr un estado funcional y sumado a una cultura que estimula a la población a actuar solo cuando la situación se vuelve lo suficientemente crítica como para considerar un daño a nivel personal, la situacion es más complicada aún.
Es facil concatenar estos hechos para finalmente darse cuenta que la organización social eficiente así es muy difícil, por lo que solamente podemos flotar e ir hacia donde el destino nos lleve empujados por pasiones y cultura.

¿Como solucionamos este enorme problema? Encuentro una sola respuesta: mediatizando esta cuestión, poniendo en la agenda diaria de la mayor cantidad posible de electores o votantes y así buscar el tan anhelado cambio cultural mediante algo que podríamos denominar "aceleración del cambio cultural".
A través de la historia es posible observar que los cambios culturales, la mayoría de las veces, han sido por imitación de otra que se avizoraba era superior y podía significar un riesgo permanecer en su estado original mientras la otra sacaba más y más ventaja y por lo general la cultura amenazante a imitar era una vecina, ya que una cultura distante no generaba ningún estímulo. La otra manera muy característica de cambio era mediante la conquista, donde la conquistada adoptaba la cultura conquistadora o al revés, cuando una conquistadora aprovechaba un momento de debilidad de la cultura superior para conquistarla, pero generalmente incorporaban su cultura porque su superioridad era evidente.
En nuestro caso, creo que lo más fácil es buscar una cultura vecina superior para imitar y me parece que debemos mirar seriamente a Chile (debería confirmar mis sospechas de la superioridad cultural chilena en términos benéficos para organizar el estado para definir esta postura). Expreso el termino "acelerar" porque la progresión natural de los hechos es hacia la imitación de la cultura chilena si esta logra ventajas que hagan imposible cualquier competencia, pero en este caso los tiempos pueden ser demasiado lejanos.

Si bien es una utopía mi propuesta ya que para que tenga una mínima chance de éxito, muchos individuos influyentes primero deben conocer mis propuestas (algo ya muy difícil de producirse) después deben estar de acuerdo con estas ideas (probablemente mas complicado aún) y finalmente llegar a la ciudadanía, es después de años de buscar en mi cerebro un camino que evite chocar una y otra vez con los problemas planteados por nuestra cultura y nuestras pasiones, lo único que pude rescatar (si sumamos otras ideas puede alguna vez dejar atrás la utopía).

De lo que si estoy absolutamente seguro es que de lograrse un cambio cultural que acerque a la gente al cumplimiento de las normas y reglas y se preocupe porque los demás también lo hagan, el progreso vendrá solo.

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