Jerusalén Israel y Trump

Tiene derecho el pueblo judío a tener su Estado en Medio Oriente? Sí, su historia lo avala. ¿Y tiene derecho a proclamar Jerusalén como su capital? Y sí, la ciudad que se le antoje mientras pertenezca a su país.
Sin embargo, el pueblo árabe le niega no solamente la posibilidad de elegir su capital, sino también ser reconocido como Estado, judío o no da igual.
¿Por qué los pueblos árabes los odian y se niegan a reconocer la existencia del Estado judío de Israel? ¿Porque son judíos y por tanto no pertenecen a la comunidad musulmana?
No.
Pueden estar seguros que podrá ser una excusa, pero no causa real.
¿En qué puede realmente perjudicar al otro que sean judíos y no musulmanes?
En nada ¿Qué duda cabe.
¿Porque son intrusos que ocuparon territorios que pertenecen a los árabes?
No, es un pequeño territorio sin riquezas naturales y los hermanos David y no recuerdo el nombre del otro, ya fundaron sus propios pequeños imperios en la Edad Antigua de la historia del hombre en ese lugar geográfico y por tanto sus derechos a esas tierras. ¿Porque son hostiles y explotadores? No, se han dedicado todo el tiempo a defenderse de un ataque tras otro. Incluso se han contenido más de una vez a sabiendas que su poderío bélico fué - aún lo es - muy superior a la de sus contrincantes y capaz de conquistar cuanto territorio hubiesen querido.
¿Por las ocupaciones en Cisjordania y la franja de Gaza?
Puede ser que influya en algo, pero el rechazo comenzó mucho antes de iniciarse ese proceso que inevitablemente se presentaría toda vez que las capacidades y poder de unos y otros son abismalmente diferentes.
De un lado los judíos, organizados, ricos, ambiciosos y con gran capacidad operativa. Del otro, los musulmanes desorganizados, pobres, necesitados de recursos que los hace presas muy fáciles de someter.
¿Hay acaso algún otro motivo lógico o racional que realmente justifique ese odio y no esté a mi alcance describirlo? Seguramente que no hay nada que mediante la lógica o sentido común más elemental se logre descubrir una causa guiada por la razón humana. Entonces ¿Por qué el pueblo árabe musulmán odia a los judíos sin excepción alguna, sean chiítas o sunitas o waabitas o kurdos o del sector religioso se ocurra?
¿Por qué no hay gobierno o gobernante árabe que pueda dar un mínimo apoyo al estado judío sin perder legitimidad y apoyo popular?
¿Por qué siempre deben los gobiernos apoyarse en el mensaje antijudío y anti sus aliados, fundamentalmente anti EEUU, para tener apoyo político de sus bases?
No tengo la más mínima y absoluta duda de que los motivos del odio del pueblo árabe al pueblo judío no hay que buscar en la razón, el sentido común o la lógica.
Hay que buscar en algún primitivo rincón de nuestro cerebro que es capaz de movilizar a un enorme sector de una población de una enorme región del planeta sin razón alguna, sin una excusa que sea creíble, de hecho las que hay son a todas luces falsas y hasta ridículas hasta para ser usadas como excusa.
El motivo, no dudo, es la envidia.
El homo sapiens tiene enormes dificultades para tolerar diferencias de poder, bélico o económico. Probablemente como mecanismo de defensa y supervivencia (no muy errado toda vez que la historia no se cansa de mostrar que un pueblo débil tarde o temprano es invadido).
Así como el homo sapiens impulsado por instintos busca competir, superar al otro, ser el mejor; también este mecanismo instintivo presiona para achicar diferencias cuando nos encontramos en inferioridad de condiciones.
Y cuando las ventajas de un eventual oponente parecen inalcanzables y no encontramos un eficiente mecanismo de adaptación mediante el método conocido en psicología como descalificación (que no es otra cosa que buscar desacreditar al que se ve superior atribuyéndole deficiencias que uno no tiene o sobreponiendo virtudes propias que el otro carece) para evitar desequilibrios emocionales ante la molesta sensación de inferioridad, surge la envidia.
Envidia subconsciente, subrepticia, imperceptible para la conciencia de la enorme mayoría de los individuos que padecen estas emociones primitivas.
Y si este primitivo estado emotivo persiste, más tarde o temprano degenera en resentimiento y finalmente, odio.
Este es el origen real y seguro del odio y resentimiento árabe hacia el pueblo judío. No toleran verlos tan ostentosos y orgullosos de sus éxitos económicos mientras ellos navegan en un mar de oro negro y aún así, en la miseria, la opresión y el desorden.
La razón esclava al servicio de los caprichos de nuestros instintos o deseos emocionales, se encarga de encontrar excusas para justificar ese odio. Excusas muchas veces difíciles de hallar, más difícil cuanto más irracional el odio, y por tanto suelen rozar el ridículo como todas las excusas de los "odiadores seriales" de Medio Oriente. Entre ellas las más paradigmáticas, las ridículas excusas de los terroristas internacionales islamistas como la de servir a un supuesto Dios guerrero que supuestamente les exige librar una guerra santa contra el infiel occidental.
Definitivamente ridículo. No resiste el menor análisis racional.
Llamativamente, los infieles que eligen los musulmanes para combatir coinciden con los que pertenecen a religiones de las regiones más ricas y prósperas del planeta. Difícilmente el blanco sea un pueblo pobre con una religión diferente.
¿Por qué? Porque nadie envidia a un pueblo pobre. Simple.
-“Míralo, Zaratustra está ahí. Nadie lo ve pero siempre está (2)”-
¿A que viene ésta perorata?
A que no hay que buscar en lo que aconseja la lógica o sentido común los métodos para lograr la paz. Hay que explorar los instintos y sus consecuencias antes de dar un paso adelante.
La maniobra de Trump de apoyar a Israel en declarar a Jerusalén como  su capital, aunque pueda verse lógica y “razonable”, sin duda alguna, reforzará la sensación de invasión de los derechos “animales universales" del pueblo árabe; que en definitiva son los que realmente cuentan para ellos.
El odio y rechazo será mayor. La paz estará más lejos.
Lo único, sin duda alguna, que puede lograr disminuir la actitud bélica y el reconocimiento del Estado de Israel por el mundo árabe es el crecimiento económico de la región y con ello la disminución o desaparición del "patógeno" causante del rechazo y odio. Me refiero a esa maldita sensación totalmente subconsciente de inferioridad que degenera en odio en gran parte de la ciudadanía musulmana.
Una vez desaparecido el estímulo del odio y resentimiento, la reconciliación será increíblemente más fácil. Mientras ello no suceda, cosa que seguramente no va a pasar en el corto o mediano plazo, hay que buscar mecanismos que eviten activar al instinto.
Guiarse por lo que el sentido común o la lógica puede aconsejar, nunca será el camino adecuado para mantener la paz.
Hay que mostrarse más bien temerosos, débiles y esconder las riquezas para no activar el instinto que no tolera inferioridad.
Hay que hacerse ver cómo iguales y nunca ostentar poder o riquezas.
Respetarlos y hacerles ver que son tan humanos y con tantos derechos como uno. Hay que mostrarse siempre como iguales (cuestión que así es dicho sea de paso, más allá de que este momento del desarrollo fortuito o azaroso de la historia favorece a un sector cultural, en este caso al judío) Evitar a como de lugar que la otra expresión del instinto de competencia, la codicia, se exprese en esa región como el de las corporaciones multinacionales petroleras de occidente que hacen “sus agosto” aprovechando la incapacidad para organizarse y explotar ellos sus recursos, obteniendo ganancias muchas veces que pueden ser llamadas explotadoras y con ello el incremento de las presiones instintivas hacia el rechazo y el resentimiento (obviamente en connivencia con los gobernantes corruptos de turno ante una ciudadanía absolutamente incapaz de auto gobernarse en democracia y por tanto obligadas a sobrevivir bajo el yugo de un dictador, más cruel y corrupto cuánto más incapaces son culturalmente para construir instituciones democráticas).
Obviamente, evitar las ocupaciones que no representan otra cosa que la otra cara de la envidia, resentimiento y odio; me refiero a la codicia impulsada por el instinto de competencia, de superación expresado en este caso en la apropiación de tierras pertenecientes al débil e indefenso.
Buscar cuanto mecanismo pueda existir para ayudar a que los pueblos árabes progresen económica y políticamente para acercar posiciones y así desactivar el mecanismo instintivo que se traduce en rechazo crónico al rico y poderoso occidental y judío. Este es el verdadero camino a la paz. -ver “Envidia y codicia, dos armas destructivas"-
Mientras no sea posible utilizar a la razón libre de presiones emocionales, una paz verdadera es imposible lograr.
Y la razón puede actuar sin trabas solamente si la condición económica de los que intervienen en la disputa es similar.
Lamentablemente, la comunidad musulmana está a muchas décadas para alcanzar un objetivo como ese. Mientras tanto, solamente queda el equilibrio de fuerzas teniendo en cuenta siempre lo expresado antes.

Creo necesario aclarar que no soy el único “tarado” que considera a la envidia como el origen del odio y rechazo musulmán al pueblo judío.
Bernard Lewis por ejemplo, historiador y orientalista británico, llegó a la misma conclusión, por deducciones conducidas desde otra óptica seguramente, pero igual conclusión al fin.
Y Helmuth Schoeck, sociólogo, también considera a la envidia como un factor movilizador social fundamental, cuya “consecuencia sociológica” más importante es el socialismo.
Debo también decir que no leí a este último autor y solamente sé de su deducción considerando a la envidia como un actor clave de la sociología, por referencias de otras obras.
Hago esta aclaración por si algún lector, con razonable criterio, considera tonterías mis comentarios.
Bueno, quiero que sepan que al menos no soy el único que piensa de esta manera y reconocidos intelectuales concluyen, por caminos diferentes, de manera muy parecida.

No se debe olvidar que la comunidad judía siempre fué identificada como dueña del dinero del “mundo financiero”.
Riqueza, dinero y judío son palabras que desde por lo menos el siglo XIX van de la mano.
Además, al pueblo judío siempre se asoció a occidente y  es probable que esta asociación sea el factor más importante que conduce al rechazo al pueblo judío.
De hecho, si la comunidad judía fuese un pueblo pobre desconectado de occidente, pueden estar absolutamente seguros que el rechazo y odio que observamos hoy, no existiría.
Ell factor más importante desencadenante del odio musulmán hacia occidente es la intromisión de éstos en la exploración y explotación de los recursos naturales de esa región.
La génesis de este fenómeno está en la absoluta incapacidad del pueblo árabe para organizarse con la suficiente eficiencia como para desarrollar tecnologías y empresas con capacidad suficientemente desarrollada como para emprender proyectos del tamaño y complejidad necesarios para la explotación competitiva de esos recursos (el término competitivo es clave).
Se presentaba y aún se presenta la paradójica situación en la que los culturalmente muy orgullosos árabes necesitaban (aún necesitan) la eficiencia, organización, financiación y tecnología de occidente para sobrevivir como Estados a través de la provisión de dineros proveídos por la explotación de sus recursos naturales (hasta para proveerse de agua recurrieron a occidente para acceder a algo tan básico).
Obviamente, las corporaciones dominadas por la codicia y la competencia internacional que impide perder oportunidades allí donde las haya, iban o van a cambio de ganancias acordes al riesgo que significa poner capitales enormes en una región que además de odiarlos con toda el alma, sufren de inestabilidad política crónica, más un enorme plus al saberse únicos capaces de hacer la tarea.
Esta situación siempre fué y será vista como explotación y humillación del “pobre y noble” pueblo árabe. Es evidente que son procesos que conducen a hipocresías, cinismos y desequilibrios más que evidentes con los que tanto occidente como los gobernantes locales deben lidiar día a día. Mientras los gobernantes obligados por la presión popular dan todo el tiempo al pueblo el mensaje de ser anti occidentales, tras bambalinas se la pasan negociando con las corporaciones multinacionales occidentales (los que mejor lo hacen son los ricos países de la península arábiga y por eso son los más ricos)
Si bien, obviamente, los conflictos son multicausales, intento siempre resaltar el protagonismo de las variables envidia y codicia dado el ostracismo al que éstas están condenadas en todos los análisis políticos, cosa que para mí es un enorme error o insuficiencia como mínimo.
De éste combo surge la mayoría de los conflictos árabe-occidente.
Soy un convencido de que si las corporaciones occidentales nunca hubiesen puesto un pie en Medio Oriente, los conflictos, el resentimiento y odio difícilmente existirían, al menos no en la magnitud que tienen.

Respecto de los conflictos y el odio entre las distintas facciones de esa región, la envidia poco tiene que ver.
Son conflictos guiados por la cara instintiva que se expresa con la codicia. Son las ambiciones de poder las que movilizan esas disputas entre distintas facciones del pueblo árabe.
En el libro Primavera árabe de Villamarín Pulido, se puede apreciar con claridad que la mayoría de los pueblos musulmanes, políticamente son conducidos en su totalidad por pulsiones, pasiones y emociones mientras la razón humana, no emocional, realmente no interviene para nada.
Aunque pueda parecer exagerada mi expresión, créame que es impresionante la ausencia total de sentido común en esas sociedades.
Obviamente existe un sector social que es racional y sabe que el laicismo y la incorporación al sistema económico internacional es el camino a seguir, aceptando la superioridad occidental y a partir de allí imitarlos para lentamente incorporarse al sistema económico y político global que es el único camino viable.
De hecho, es este sector social el que lideró los primeros movimientos democráticos en los inicios de la primavera árabe, pero fueron rápidamente desplazados por movimientos y organizaciones político-religiosas que tomaron el protagonismo de las principales acciones.
En especial la organización llamada hermandad musulmana, distribuida por todo la región y aunque son los más moderados y menos violentos, son tan orgullosos como los más radicales y por tanto incapaces absolutamente de aceptar lo archi evidente, que están varios pasos atrás en el camino al desarrollo respecto de occidente y que la imitación es el único camino posible y que el desarrollo conducido por sus ideas y principios que niega al capitalismo sin religión y la globalización, es prácticamente imposible.
Justamente, desde el mismo momento en que estas organizaciones tomaron “la Posta” en la región del movimiento denominado primavera árabe, automáticamente “se pudrió todo”, el caos se apoderó absolutamente de la región.
Como podrá observar amigo bloguero, en el mundo árabe todo es pasión, instinto, emoción y muy pero muy poco razón o sentido común.
Acudir al sentido común o racionalidad en el mundo árabe es una total utopía (de hecho hoy ya puede observarse la multiplicación de conflictos desde el momento mismo en que Trump hizo pública si decisión de llevar el consulado a Jerusalén).
Es más, creo casi sin temor a equivocarme, que la actitud actual de Trump, asesorado por analistas de la política internacional, poco y nada tiene que ver con la cuestión israelí, sino más bien con el juego de poderes en Medio Oriente, toda vez que la alianza rusa-irani parece posicionarse en la región con fortaleza sumado posiblemente a la incorporación de China en esa alianza estratégica.
EEUU, es probable, no puede ceder terreno en esa región inmersos en el complicadisimo orden político internacional actual.
Lamentablemente, y así pude deducir después de leer libros de Kissinger, la información que llega incluso a los periodistas más especializados en estos temas es mínimo.
Los hechos más trascendentes en estas regiones se manejan de manera muy secreta.
Sobre todo allí dónde la razón nada tiene para hacer y todo depende del carácter de ciertos individuos que tienen el poder, más intereses en su mayoría ocultos de corporaciones económicas (no sucede lo mismo en el mundo desarrollado dónde es posible ver el sentido común conduciendo la política y por tanto con poco por ocultar).
Es muy probable que la actitud de trasladar la cancillería a Jerusalén tenga más que ver con este juego de equilibrio y posicionamiento de poderes que con la cuestión israelí específicamente.

Siguiendo con la cuestión invasora israelí de las tierras palestinas y el resentimiento, rechazo y odio musulmán al pueblo judío, permítame una opinión, muy opinable por cierto, sobre el tema de la incursión judía donde no debe y la actitud super negativa del pueblo árabe que no es la mejor sin duda alguna.
Si bien es muy dificil saber que está bien o mal, que es correcto o incorrecto en el conflicto árabe-israeli, hay algunas conclusiones que son posible arriesgar y desde allí posicionarse para tener una opinión más o menos válida.
La ocupación de territorio palestino por parte de Israel me parece, reitero, un grosero error.
¿Para que ocupar tierras si todos sabemos que la creación de un software pasible de hacerlo en un ambiente de 4 miserables m2, crea infinitamente más riquezas que las que produce media Rusia en su enorme extensión de tierras? Querer tierras en el siglo XXI es prácticamente una estupidez (los países más prósperos de los últimos 50 años lo hacen desde tierras prácticamente improductivas en comparación con otras como la de una desgraciada Argentina por ejemplo tan llena de riquezas naturales como de pobreza)
¿El motivo que lleva a incursionar en la invasión de tierras ajenas? el de siempre, satisfacer la codicia.
Cuando un pueblo se ve muy inferior, inevitablemente es ocupado, por las armas o por el método que más práctico y económico sea, por el que se sabe superior.
Siempre fué así y seguramente seguirá siendo por un largo tiempo por venir.
La diferencia en capacidad de organización y por tanto económica y bélica entre la cultura árabe y la judía es abismal. Los judíos son eficientes y organizados mientras los otros exactamente lo opuesto (cultura colectivista vs cultura individualista)
La judíos presienten y saben que es como sacarle un “caramelo a un niño” ir lentamente ocupando tierras palestinas por diferentes mecanismos.
Desde su creación, Israel insiste en ocupar un pequeño espacio y después otro. Con cada codicioso que se anima a incursionar en tierras hostiles (solamente la codicia puede llevarte a un lugar donde te odian y esperan una mínima oportunidad para destruirte), vía engaño y extorsión seguramente, un trozo de tierra es usurpado. Y con cada trozo, un resentimiento y rechazo más surge. Y el conflicto crece.
Y del lado de los palestinos árabes ¿No es acaso evidente que ante su incapacidad para crear un Estado ordenado y organizado para construir instituciones eficientes y con ello un aparato económico creativo y próspero, incorporarse a la economía judía es su mejor opción?
De hecho ¿El mayor proveedor de trabajo para el árabe palestino no es la economía judía?
Si los árabes aceptaran al Estado de Israel y convivieran en paz ¿No estarían muchísimo mejor económicamente todos incluidos los “cisjordanos” y “gazanos”, con trabajo; y ante la institucionalidad consecuente que surgiría, la posibilidad de aspirar a condiciones dignas de trabajo y salarios?
¿Que les impide aceptar lo que es evidente a todas luces?
¿Aceptar lo que traerá prosperidad y paz a la región?
Las pasiones amigos.
Para un pueblo aceptar que se es inferior en capacidad para organizarse y crear riquezas y por ello aprovechar la capacidad de un vecino para que le provea medios de subsistencia mejores a las que tienen disponibles dadas sus limitaciones culturales, en este caso a través de trabajo demandado por la economía israelí, puede ser absolutamente lógico y aceptable para la razón libre de presiones emocionales o instintivas. Pero para las emociones de orgullo, valentía, en fin para nuestro EGO, aceptar una condición de inferioridad es prácticamente imposible.
De hecho poquísimas veces visto en la historia entera y cuando se produce, es el momento clave para iniciar el proceso de imitación de una cultura vecina exitosa y con ello abrir el camino verdadero al progreso.
Si el pueblo árabe aceptara su inferioridad y sus errores y finalmente decidiera imitar lo que hacen sus vecinos judíos para prosperar, seguramente, el progreso real del pueblo árabe sería una realidad imparable.
Sin embargo ¿Por qué no lo hacen si las pruebas de ello son extraordinariamente evidentes?
Por las pasiones amigos, las consecuencias de la actividad de primitivos instintos infinitamente más fuertes que la razón libre de presiones pasionales ¿Que duda cabe?
Nuestras pasiones siempre encuentran en “doña razón esclava de sus caprichos” las excusas que justifiquen su actitud. Incluso, no importa cuán catastróficas puedan ser sus consecuencias, entre ellas, guerras civiles sin fin, miseria imparable, odios eternos, hambre, genocidios y finalmente guerras mundiales y a las pruebas me remito.
Insisto, la razón al servicio de nuestros instintos y emociones es extraordinariamente más poderosa que la razón libre de animalidad, que la razón pura que apenas vemos expresarse políticamente en los países desarrollados (vale aclarar políticamente, no económicamente toda vez que el capitalismo siga conduciendo nuestro sistema para proveernos de bienes y servicios para nuestra subsistencia, capitalismo que en definitiva no es otra cosa que satisfacer a nuestra pulsión por competir y superar al otro y con ello actividad económica como su consecuencia indirecta)
El resentimiento y la desconfianza ante la sensación subconsciente y persistente de inferioridad es prácticamente inevitable que surja.
Fundamentalmente cuando no hay atisbo de estar en condiciones de competir con los métodos existentes para ello de igual a igual.
Los musulmanes en general saben que no tienen la más mínima posibilidad de competir en la carrera capitalista mientras persistan en las mismas actitudes ideológicas.
Primitivos instintos de supervivencia, producen efectos inesperados en situaciones sociales totalmente diferentes a las que existían en sus orígenes para cumplir misiones muy diferentes a las que se presentan ahora por la evolución social, política y tecnológica del homo sapiens.
Miedos, envidia no elaborada, resentimientos, a veces odio sin explicación alguna pero siempre con una excusa por ridícula sea atrás para dar una mínima legitimidad al sentimiento.
La “razón esclava de nuestras emociones e instintos” busca insistentemente la manera de persistir en sus objetivos aunque el resultado sea muchas veces la miseria, el hambre, la violencia sin fin.
¿No es esto acaso lo que conduce los hechos políticos e ideológicos de los árabes en esa región?
¿Alguien encuentra una explicación racional para justificar tanto odio y rechazo de un lado y la codicia y la explotación del indefenso ciudadano palestino del otro?
¿No sería muchísimo menor el resentimiento musulmán si los patrones judíos y el sistema legal de Israel tratara con la mayor dignidad posible a un cultural y legalmente indefenso trabajador árabe?
Hay que luchar por imponer a la razón sobre los instintos, ese es el verdadero camino a la paz y prosperidad en la región.
Israel debe hacer todo lo posible para que progrese económicamente la región, incluyendo a los árabes obviamente, para que disminuyan las desigualdades y con ello la malditas consecuencias en que deriva la insistente presión de los instintos en aquel que se ve inferior; en resentimiento, miedo, reserva, desconfianza, rechazo, etc.
Si se impusiera la “razón pura” sobre la “razón instrumental” sería muy diferente la situación y la paz y prosperidad serían una verdadera posibilidad.
-“Envidia y codicia, dos armas destructivas”-
O navegue por el blog si interesa profundizar la idea expresada en razón pura o instrumental o en el verdadero progresismo y el falso progresismo cuando es conducida la acción por una u otra razón.
Eso sí tenga presente que son ideas surgidas de intuiciones personales, por ello exclusivas a este espacio, expuestas a errores por ello.

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