¿Somos un pueblo cobarde?

Los latinoamericanos y argentinos en particular insistimos en votar a los supuestos distribucionistas de la riqueza o "justicieros" sociales a pesar de las enormes evidencias de que cada vez que los elegimos, se repite la historia de siempre, más pobreza y más corrupción.
A cambio de ese lamentable voto, los justicieros dan pequeñas "migajas" que serán más o menos "ricas" dependiendo del grado de exigencias de la población en cuestión (ver "exigencias ciudadanas y sus resultados según las culturas").
Muchas veces un simple puesto de empleado público puede ser "la gloria" para un votante común, lo suficientemente bueno como para votarlos el resto de su vida sin importar lo execrables puedan ser los candidatos.
Otras con un asfalto o una triste casita de barrio es más que suficiente para considerar totalmente retribuido el voto (esperamos tan poco de los demás que aunque el gobernante tenga la obligación de ofrecer mejoras y viviendas con dinero público, se lo toma como un enorme favor innecesario y por tanto de una generosidad heroica)
En varias entradas del blogs puede observarse la importancia del instinto al que llamo Zaratustra que lleva a que las mayorías optemos por cualquier propuesta que prometa distribución de la riqueza y estatismo, sumado a nuestra cultura individualista que privilegia todo aquello que no se aleje de nuestras propias narices por lo que si culturalmente no estamos dispuestos a dar nada por los demás, consecuentemente, también exigiremos poco de ellos a la hora de elegir nuestras autoridades.
Sin embargo, creo que hay otro factor que puede ser también decisivo.
Me refiero a la cobardía.
Es probable que cuando se espera muy poco de los demás y se conforma con gobiernos corruptos, el miedo a perder esos pobres y tristes beneficios adquiridos o a adquirirse sea un factor relevante a la hora de escoger un candidato.
Puede llevar a no tener el coraje de elegir algo que puede significar un riesgo pero que a pesar de ello, sin duda alguna es la única opción al progreso, a la vida digna.
Cobardía.
¿Será un pueblo cobarde el argentino?
En estas elecciones lo averiguaremos.

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