Objetivo: desenmascarar a nuestros supuestos defensores de los derechos humanos en Latinoamérica

Si hay algo que puede ser testigo o prueba de que la humanidad progresa, al menos en algunos rincones del planeta, y que somos capaces de conducirnos políticamente con la razón y de dejar atrás los sistemas de gobiernos primitivos donde el autoritarismo y la opresión son la regla, ese testigo, sin la más mínima duda, es la democracia y con ella la prevalencia de los derechos humanos universales (ver "Un teléfono móvil en Babilonia" y "¿Progresamos o solamente vamos tras un inevitable destino?")
Sin embargo, en latinoamérica los que representan y se encargan del cuidado de que sean respetados estos carísimos derechos por los gobiernos de la región, son exactamente los que propician o apoyan gobiernos u organizaciones políticas que más han destruido e imposibilitado disfrutar de esos derechos a nuestros pueblos.
¿Cómo es esto?
En varias entradas intento explicar de qué manera el instinto protagonista del blog con su aliado la razón a su servicio más la interacción de la cultura latinoamericana, nos conducen a nuestros conocidos populismos que se reiteran una y otra vez manteniendo a nuestra región en una especie de fracaso eterno y con cada fracaso un derecho humano menos.
En un breve repaso se podría resumir como la actividad del instinto al que llamo Zaratustra que nos presiona para que los demás adviertan la presencia de nuestro ego mostrando superioridad como una de las formas más utilizadas para lograrlo, y entre ellas la superioridad económica. Y en caso de no ser posible la meta y no disponer de un eficiente mecanismo de adaptación para evitar desequilibrios emocionales ante la desagradable sensación de inferioridad mediante el sistema de descalificación de aquellos que se ven con un ego superior al nuestro o en su defecto, destacar una cualidad propia que el que podría verse superior no tiene, surge una subrepticia y subconsciente envidia -ver "Míralo, Zaratustra está ahí. Nadie lo ve pero siempre está (1)"-.
Envidia subconsciente no elaborada que en política lleva a priorizar a las mayorías cualquier ideología que promueva la posibilidad de acercar posiciones o evitar que las diferencias aumenten.
Ideología genéricamente conocida como socialista (comunista o no)
Esta preferencia ideológica presiona para la aparición, reaparición y vuelta a reaparecer de los "redentores" del pueblo que se merece "igualdad y justicia social" y poner "en su lugar" a los "explotadores de los trabajadores y a menudo entregadores de la soberanía a los espurios intereses de la codicia del capital extranjero" y que "atentan incansablemente contra la defensa de nuestros gloriosos derechos humanos"
Estos personajes, generalmente adeptos a la misma ideología por el mismo mecanismo subrepticio guiado por el instinto descrito, es decir por una no elaborada sensación subrepticia de inferioridad, toda vez que llegan al poder, para destacar y redimir su ego dejando atrás esa ingrata sensación, buscan desesperadamente mostrarse como el "salvador de la dignidad del pueblo oprimido" y "adalides de la igualdad", lo que supuestamente significa una posición de jerarquía superior al ambicioso rico capitalista (aunque después y de nuevo alentado por el mismo mecanismo instintivo, no resisten la tentación de competir también en riquezas con los "malvados ricos capitalistas" por lo se transforman todos en nuevos millonarios aumentando las contradicciones que se describen a continuación) por lo que se ven obligados a utilizar las políticas necesarias para este objetivo, que deben ser dirigistas, estatistas y voluntaristas que lamentablemente chocan de lleno con la cultura latinoamericana (ver colectivismo y cultura individualista).
Cultura individualista que hacen inviables todos los intentos llevando a fracasos que se buscan remediar con más voluntarismo y con él, otro fracaso.
Con cada fracaso, otra contradicción hasta que la dinámica impuesta los va obligando a la mentira sistemática y recurrir al autoritarismo con la esperanza de que obligando y presionando voluntades lograrán vencer la resistencia cultural.
El resultado es siempre otro fracaso y una nueva contradicción y con cada una, una nueva imposición a la libertad y voluntad del pueblo.
Es lo que todos conocemos como populismos.
Esta entrada está pensada para desacreditar de una buena vez por todas a aquellos que se arrogan los defensores e inspectores del cumplimiento de los honorables y carísimos derechos humanos universales dado que todos pertenecen al espectro ideologico de izquierda que al menos en latinoamérica hasta ahora y seguramente por mucho tiempo más son en realidad los enemigos de este magno logro de la humanidad.
Obviamente, esta afirmación requiere de una argumentación más detallada y por eso me pareció interesante transcribir los derechos humanos universales y al pie de cada uno de ellos, describir de que manera la izquierda latinoamericana se encarga de obstruir e inclusive destruir la posibilidad del derecho a disfrutar los derechos humanos, valga la redundancia (es necesario aclarar que sucede exactamente lo opuesto en los países con cultura colectivista donde las políticas distributivas, voluntaristas y dirigistas son eficientes y pueden verse a los derechos humanos brillar, me refiero a los países del bienestar en Europa)
Creo que es hora de desenmascarar a nuestros supuestos defensores de nuestros magnos derechos humanos universales.
Observe.

La declaración internacional de los Derechos Humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III), como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida en más de 500 idiomas. 

Versión en PDF

 

Preámbulo
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. 

Artículo 1.
 
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.


El Kirchnerismo, por ejemplo, pronto se percató que sus políticas dirigistas y voluntaristas chocaban de lleno con nuestra cultura por lo que con cada emisión de dinero que buscaba estímular la demanda y asi acelerar la inversión para que surja la oferta a esa supuesta mayor demanda, lo único que obtenía era inflación y fuga de capitales.
Como no podían reconocer que este recurso de la política económica no funciona por la resistencia cultural que privilegia el interés individual sobre el colectivo,  (los ciudadanos que pertenecen a esta cultura, ante la más mínima duda de que el plan fracasará porque presupone la confianza de unos en otros o de los ciudadanos en sus dirigentes y la convicción de que todos piensan igual y por tanto todos privilegiarán su interés individual por lo que en vez de invertir en el sistema, decidirán aumentar precios o fugar dinero y ante esta convicción acertada por cierto,  el plan no tiene chance alguna de funcionar, esto es precisamente lo que denomino resistencia cultural, todos los planes se transforman en profesias autocumplidas) la consecuencia inevitable de este proceso fué la de verse  obligado a imponer voluntades con autoritarismo para vencer esta resistencia y aspirar a alcanzar al menos algún objetivo (con mencionar la palabra Moreno alcanza y sobra para entender esta faceta). Autoritarismo que necesariamente iba en aumento a medida que fracasaba cada plan intentado. 
Y como expliqué varias veces, cada fracaso lleva a más autoritarismo y voluntarismo y con ello otro fracaso y otra contradicción, por lo que se impone tarde o temprano el ocultamiento de esa incómoda realidad con la necesidad del control de los medios de comunicación para ello (ley de medios) y finalmente la mentira se sale de control y se transforma en abierta y sistemática (INDEC).
Hasta que se termina como se terminó durante el gobierno utilizado ahora de ejemplo, buscando el chivo expiatorio, el culpable de los porqué a pesar de las maravillosas intenciones de "nuestras generosas convicciones socialistas", las cosas empeoran. Y el culpable es siempre el enemigo, la "corpo" y/o el imperialismo, los colaboradores del poder económico y por último, los traidores. Resultado: la fraternidad se vuelve una "grieta".
Los argentinos entenderán cabalmente este mensaje y aquellos que no conocen nuestra historia les sugiero investiguen un poco el período Kirchnerista y verán con claridad este fenómeno clave en la historia latinoamericana.
Siguiendo exactamente la misma secuencia de análisis se llegará a las mismas conclusiones con el chavismo, el evoismo, etc etc.

Artículo 2.
 
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. 

En este ítem cumplen.

Artículo 3.
 
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.


Si hay algo que caracteriza a la izquierda es la idea conductora de que la culpa del delito y la delincuencia la tiene la sociedad que no generó las condiciones adecuadas para que no exista la igualdad de oportunidades y con ello el devenir del resentimiento, la exclusión e inadaptación social que lleva muchas veces al delito.
Por lo tanto, condenar al delincuente es en realidad una contradicción, una inmoralidad ajena al respeto de los derechos humanos.
Sin embargo, cierta o no esta teoría (creo que lo es) los hechos ayudado por nuestra condición cultural, el fracaso de cuánto plan exista en la incorporación de los excluidos, lleva a la impunidad y el aprovechamiento de los "desdichados" para incrementar los actos delictivos, tanto que lleva muchas veces al hartazgo de la población por la fenomenal inseguridad ciudadana resultante.
El mecanismo por el cuál el fracaso de cuánto plan exista para la readaptación de los excluidos es el mismo de siempre, la oposición de nuestra cultura individualista a todo plan que requiera voluntarismo y dirigismo como necesarios para evitar la exclusión, desigualdad extrema y conseguir la  readaptación del delincuente.
Todos esos planes siempre terminan en lo que los argentinos conocemos muy bien como "relatos".
El resultado final de considerar al delincuente como una víctima y el inevitable fracaso de las políticas inclusivas y readaptativas, es simplemente la impunidad de los delincuentes y su aprovechamiento con el incremento de la cantidad y gravedad de los delitos y con ello el desprecio al derecho humano a la seguridad de su persona y el pleno goce de la libertad.

Artículo 4.
 
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.
 
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. 

La izquierda, toda vez que se acerca a los extremos choca de lleno con Zaratustra y la cultura en latinoamérica.
Zaratustra que lleva a los funcionarios y políticos a buscar riquezas aprovechando la incapacidad cultural de control ciudadano con las contradicciones ya difíciles de digerir a lo que hay que sumar el fracaso inevitable de las políticas colectivistas por la acción de nuestra cultura individualista.
El resultado final ante los reiterados fracasos de los planes, unos tras otros, y la suma imparable de contradicciones es el sometimiento, la obligación, el control por medios ilegales hasta llegar a la cárcel y tortura en los casos extremos como el chavismo actual o cualquier otro régimen comunista que exista o haya existido.

Artículo 6.
 
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.


En el comunismo no existe el reconocimiento de la personalidad jurídica y en los socialismos latinoamericanos no comunistas, cada avance del estado termina además de fracaso e un nuevo avance sobre la personalidad jurídica.

Artículo 7.
 
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. 

Este es un punto crucial y dónde más vemos cómo las izquierdas latinoamericanas destruyen este derecho humano elemental.
Cuánto más participación del estado en la conducción económica como pregonan todos los socialistas del siglo XXI, más oportunidades tienen de corromperse los dirigentes y funcionarios y las contradicciones que se suman con cada fracaso los compromete más y más judicialmente al tener que recurrir a métodos que se alejan cada vez más de la legalidad.
Recurrir al autoritarismo se les vuelve inevitable para intentar alguna chance de éxito ante la resistencia cultural de la ciudadanía.
La corrupción y las contradicciones los va llevando imparable y lentamente a necesitar el control de la justicia que impida la acción judicial en su contra.
Llega un grado tal de control de la justicia imponiendo sus propios jueces y fiscales que, por ejemplo, si es violada la hija de un ciudadano común por un jerarca político en muchos estados manejados por estos sistemas, de por hecho que la única posibilidad de justicia que encontrará ese ciudadano será "por mano propia".
Igualdad ante la ley se vuelve una quimera en estos sistemas.

Artículo 8.
 
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.
 
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.


Habría que preguntarle eso a los que viven actualmente en Venezuela o Cuba

Artículo 10.
 
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal. 

Una tendencia indeclinable de todos los sistemas socialistas 
(comunistas o no) ante los fracasos de las políticas es hacia el control de los medios de comunicación.
El resultado final, nadie escuchará tus injusticias sufridas.

Artículo 11.
 
(1) Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
(2) Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. 

Que duda cabe de ello, sin embargo en la práctica socialista esta historia siempre termina en impunidad.

Artículo 12.
 
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.


¿Es necesario aclarar algo desde la perspectiva que estamos tratando?

Artículo 13.
 
(1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
(2) Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Menos aún.

Artículo 14.
 
(1) En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
(2) Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.


Nadie busca asilo donde la izquierda reina.
Todos buscan asilo donde mejor funciona el capitalismo.

Artículo 15.
 
(1) Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
(2) A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.
 
(1) Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
(2) Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
(3) La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.
 
(1) Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
(2) Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad. 

Si incluimos al comunismo en la izquierda latinoamericana, no hay mucho por decir.
Y si nos limitamos a la izquierda no comunista, las estatizaciones y expropiaciones solamente lo vemos desde esta posición.
Es necesario aclarar que la distribución de la tierra es un paradigma de la izquierda latinoamericana y la construcción de viviendas sociales es un logro de este espacio político.
Aunque la mayoría de las veces las construcciones van asociadas a sobreprecios y corrupción rampante, es una de las pocas que puede ser acompañada.

Artículo 18.
 
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. 

Habría que preguntarse quienes son más intolerantes con las ideas opuestas o simplemente diferentes.
Me inclino a pensar que las izquierdas latinoamericanas son las más intolerantes.

Artículo 19.
 
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. 

Va el mismo comentario que en el artículo 1

Artículo 20.
 
(1) Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
(2) Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.
 
(1) Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
(2) Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
(3) La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto. 

Más estatismo, sin duda alguna, más nepotismo.

Artículo 22.
 
Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al 
libre desarrollo de su personalidad. 

La norma durante los periodos que gobierna la izquierda (que como una y otra vez expliqué que por interacción de Zaratustra y la cultura siempre degeneran en sendos populismos) es la estanflación y con ello el atraso, el aumento de la desigualdad y de la pobreza estructural con lo que la satisfacción de los derechos económicos y sociales se alejan hasta verse inalcanzables como sucede actualmente.

Artículo 23.
 
(1) Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
(2) Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
(3) Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
(4) Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. 

Nadie puede estar en desacuerdo con estos derechos y sin duda debe buscarse siempre su prevalencia, sin embargo en latinoamérica estos derechos bien otorgados terminan bloqueando las posibilidades de dar más trabajo, menos salarios y únicamente sirven para los negocios de las corporaciones sindicales, corruptas hasta la médula.
No obstante, creo que en esta cuestión, sea el gobierno de derecha, centro o izquierda debe insistir en imponer el pleno goce de este derecho humano.

Artículo 24.
 
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas. 

Es un logro de la izquierda, aceptado por el centro y la derecha.

Artículo 25.
 
(1) Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
(2) La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social. 

Lamentablemente, las políticas de izquierda en Latinoamérica, estanflación mediante, generalmente nos alejan de la posibilidad de acceder a todos estos derechos, sin embargo creo en que hay que insistir en ellos.

Artículo 26.
 
(1) Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
(2) La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
(3) Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.


Reitero lo expresado en el punto anterior.

Artículo 27.
 
(1) Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
(2) Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.
 
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.
 
(1) Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
(2) En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
(3) Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas. 

Los deberes respecto de los demás se cumplen más o menos dependiendo de la cultura del pueblo en cuestión.
Lamentablemente, la cultura latinoamericana individualista, se preocupa exclusivamente por todo aquello que compete su ámbito individual y se desinteresa por lo colectivo.
Las consecuencias de este extraordinariamente importante fenómeno social es la disfunción de las instituciones del estado y con ello el aumento exponencial de las posibilidades de fracaso de cuánta política se intente.
Mayor el fracaso cuánta mayor dosis de voluntarismo requiera.
El voluntarismo en política requiere de la colaboración de la población general.
Cuanto más colaborativa es (colectivista) mayores las posibilidades de éxito y es lo que sucede precisamente en Europa desarrollada o en Japón.
Lamentablemente lo opuesto ocurre en nuestra región.
Y es por este trascendental motivo que no me canso de insistir en que hay que utilizar el voluntarismo en política hasta dónde nos es posible hacerlo.
Avanzar lentamente y bajo pasos seguros, uno a uno.
Dejar a la "derecha" económica nos conduzca e imponer derechos toda vez que el comportamiento y la convicción del pueblo acompañe.
Caso contrario nos encontraremos con todo lo ejemplificado en esta entrada.
Y con ello el desprecio por el más preciado tesoro del progreso humano en política y sociología, nuestros derechos humanos universales.

Artículo 30.
 
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración. 

Por lo expuesto en esta entrada queda claro que definitivamente los que representan la defensa de nuestros derechos humanos en Latinoamérica no deben pertenecer al espectro ideologico de la izquierda obtusa e intransigente como los que tenemos actualmente en la CIDH de la triste OEA o en el tristemente célebre CELS, sino a individuos moderados y racionales.
Si conocen a Zaratustra y la importancia de la cultura en la organización de los pueblos, tanto mejor.

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